martes, 11 de febrero de 2014
Capitulo 43
Una música, más bien solo unos tambores se escuchaban a lo lejos. Y Pedro no pudo más que compararlos con esos sonidos que se escuchan cuando una nación está haciendo un ritual.
Todo estaba muy oscuro, demasiado.
Oscuridad a su derecha, a su izquierda, arriba y abajo.
¿Estaba flotando? No parecía tener un suelo abajo, no sentía estar pisando nada.
-¿Hola? –eso provocó un eco que fue extendiéndose, pero aunque sintió que él había gritado, la palabra había salido solo como un susurro.
Nadie contestó, pero los tambores se escuchaban más fuertes.
¿Podía moverse? Intentó y sus piernas dieron un paso hacia atrás, luego hacía delante.
Maldijo en voz baja, de verdad que no veía nada.
Trató intentando tocar algo alrededor, pero no había más que aire. Ni siquiera estaba seguro que hubiera eso. ¿Estaba respirando?
Debía estar respirando.
Toco su brazo, que estaba muy frío, luego sus manos hicieron un camino desde sus pies hasta su cara, todo él estaba helado. Cómo si tuviera hielo en lugar de piel.
-¡Paula! –gritó.
El silencio fue su única respuesta.
Y los tambores, esos que en cada segundo subían su volumen más y más.
Empezó a caminar dando media vuelta y rogando por ir lo más derecho posible, temía tropezarse o golpearse con algo pero temía más no encontrar una salida.
El sonido de percusión fue insoportable en un punto, sus oídos punzaban de dolor y rogaban irse de ahí, pero Pedro no podía rendirse ahora. Por fin estaba viendo un poco de luz. Algo naranja, rojo y amarillo… como fuego, se expandía no muy lejos de él.
-¿Alguien está ahí? –rugió entre todo el ruido.
<<Acércate>> le contestó una voz que no reconocía.
Comenzó a correr hasta que estuvo seguro que lo que se extendía era fuego, no había duda.
-¿Quién eres? –preguntó. Se sentía tan estúpido hablándole a… nada.
En esta ocasión no hubo respuesta. Tal vez se había equivocado de dirección.
<<Acércate un poco más, al fuego>> la voz sorpresa hizo que diera un saltito, esta voz si la reconocía: Julieta.
Esto era un sueño.
-¡Sé que esto no es real! –gruñó.
Despierta.
Despierta.
Cerró sus ojos con fuerza y se pellizco. Cuando los abrió de nuevo seguía en su sueño, sí, pero el paisaje había cambiado, estaba en una clase de acantilado donde hacía demasiado viento, tanto como para dificultarle el caminar bien. Los tambores seguían escuchándose.
Bueno, no era un gran cambio de escena, lo hacía lucir mucho más peligroso realmente.
Se jaló el cabello con desesperación, no había tenido una pesadilla en años.
<<Hola>> la voz de Julieta sonó por detrás de él, y con el mayor esfuerzo que pudo hacer se volteó a encararla. Pero se congeló al instante y sintió como si sus pies hubieran sido estancados a la tierra.
Paula estaba ahí temblando cual chihuahua asustado, Julieta tenía los ojos rojos y llenos de rabia.
¿Qué clase de pesadilla era esta? ¿Por qué su mente estaba jugando así con él?
Los cabellos de Paula se movían rebeldes por la brisa, pero extrañamente los negros rulos de Julieta estaban tiesos y en su lugar.
Paula cae al suelo de rodillas y Pedro suelta un grito ahogado.
Corre, pero mágicamente una pared de fuego aparece frente a él, bufa. Esto es un sueño.
DESPIERTA. Se exige. DESPIERTA.
-¡DESPIERTA, PEDRO! –grita Paula con desesperación y por fin su novio abre los ojos.
Está todo cubierto de sudor y tiembla de pies a cabeza, Paula lo abraza y acaricia con fuerza sus brazos tratando de calmarlo.
-Fue un sueño, mi amor. Solo un sueño –murmura y aparta el cabello que se pega a su frente, Pedro la mira detenidamente como luchando entre creer si es real o no.
-Soy yo –le dice con voz baja.- Pedro estás aquí, estás a salvo. Todo está bien.
La mirada de él viaja hasta su vientre, en su sueño Paula no estaba embarazada. Acaricia esa parte con ternura, y empieza a tratar de calmarse pero su pecho no deja de subir y bajar y le está costando mucho respirar, vuelve a inquietarse.
-A ver Pedro –toma su manos que también están temblando- Inhalamos, Exhalamos –indica mientras hace los ejercicios junto con él.- Otra vez, inhala y exhala. Estamos bien, fue solo un mal sueño.
Pedro la abraza con demasiada fuerza y esconde su cabeza en su cuello, puede escuchar el palpitar del corazón ahí, Paula está bien, Paula está viva.
-¿Todo bien? ¿Te traigo agua? –ofrece y Pedro la apega más hacía él, impidiéndole que haga un movimiento, en estos instantes no puede soportar estar lejos de ella, sabe que su camisa está empapada de sudor pero espera que a su novia no le importe, necesita abrazarla, necesita estar con ella.
-No voy a ninguna parte, Pedro.- lo reconforta y trata de secarlo un poco con las sabanas, se enfermaría si seguía así de sudado.
Mira con preocupación a su hombre que se esconde entre su hombro y su cuello ¿con qué habría soñado que estaba tan mal?
-Ven –murmura y se acuesta con cuidado sin alejarse a Pedro que juega con su nariz haciéndole cosquillas en la oreja, se está calmando, bien.
Ambos saben que si Pedro no toma un baño pescará un buen resfriado pero ninguno dice nada, él disfruta de su posición, puede apreciar el maravilloso olor de su amada y también es capaz de acariciarla, mientras que Paula simplemente le canta un poco y lo arrulla con amor, a veces Pedro debe de comportarse demasiado fuerte y valiente, ha lidiado con tantas cosas últimamente. La estafa, el coma de Fede, un trabajo, dos hijos, una novia, una ex demasiado loca. Todo eso debió presionarlo de más.
Pedro no habla para nada y vuelve a quedarse dormido escuchando a Paula cantar, ella permanece despierta unos minutos más, dándole mimos a Pedro, susurrándole cosas lindas al oído, velando su sueño.
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LEAN EL SIGUIENTE =)
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