sábado, 15 de febrero de 2014
Capitulo 48
Paula apoyó su frente en el hombro de Pedro, quien seguía respirando entrecortadamente.
-¿Y si es como tu sueño? ¿Y si éste también se vuelve realidad? –cuestionó mientras retiraba el sudor de su cara.-Paula, yo no podría soportarlo.
-No pasará Pedro –consuela y le da un pequeño beso por debajo de la oreja.
-Eh tenido la misma pesadilla 3 veces en esta semana ¿no crees que significa algo?
-Estás estresado, eso significa.
-Tú soñaste que me conocías, aún antes de saber de mi existencia. ¿Por qué esto sería diferente? Es Julieta, siempre es ella tratando de... de... –era incapaz de decirlo.
-De matarme –completa y él asiente. –Esa pesadilla no se hará realidad ¿De acuerdo? Te tengo a ti, a Fede, a John, Kevin, Emma. Todos me están protegiendo.
Pedro la ve con ojos grandes y desesperados como si Paula se estuviera tomando todo a la ligera.
Sí, ella también tenía miedo. ¿Cómo no tenerlo cuando Julieta, una chica que desde el principio mostró signos de locura y ganas inmensas por hacerle daño, estaba desaparecida desde hace 7 días y portando un arma con la que la había amenazado en ocasiones anteriores? Estaba aterrada, pero Pedro... Pedro parecía un zombie.
No comía, no dormía, no hacía nada sin asegurarse primero que ella estaba a salvo.
Y sí, era lindo, era... de alguna manera romántica toda la preocupación que él mostraba, pero era cansado. Y preocupante.
La policía, no había podido hacer nada. Parece que la seguridad de este país solo es efectiva cuando se trata de películas o series, de seguro si vivieran en algún capítulo de CSI ya hubieran encarcelado a Julieta desde hace mucho, pero no. Según las autoridades no había rastro alguno de la ciudadana Julieta Weston.
Pero no es como si Julieta tuviera todo los recursos universales para desaparecer de la tierra, debía estar por algún lado. Pedro aún tenía esa alarma silenciosa en la cabeza.
-Solo estoy contando las horas para que nuestras vacaciones lleguen. Entre más lejos estemos de esta ciudad mejor.
-Pedro no tengo ánimos de viajar.
-No podemos quedarnos, Paula. Solo eres un objetivo más fácil para ella. Entiende, no puedo soportar la idea de perderte –se revolcó en la cama, como si por el simple hecho de pensarlo estuviera muriendo de dolor.- Todo esto es mi culpa, ahora es mi deber mantener a las únicas personas que me importan con vida.
-No es tu culpa.
-No mientas,Paula. Desde que llegué a tu vida no has tenido un día de paz –sus ojos se llenaron de una depresión profunda.
-Tuve un hermoso día de paz esa vez que fuimos al parque acuático en Hawái, ¿recuerdas? Me reí como loca.
-Paula.... –comenzó, tratando de interrumpirla pero ella lo impidió.
-Oh y el día que fuimos a comprar la ropa para los gemelos ¡Ese fue un día tan bonito! No podía dejar de imaginarme miles de cuerpecitos y caras diferentes vistiendo cada prenda.
-Pero...
-Y cada momento que me besas Pedro, cada instante que me ves a los ojos y sonríes... ese es un momento de paz y felicidad para mí.
-Yo solo te eh traído problemas.
-Bueno no puedo negar que eres algo problemático –sonrió- pero solo imagina Pedro ¿En dónde estarías en este momento si no me hubieras conocido?
La respuesta apareció en la mente de Pedro antes siquiera que terminara de comprender la pregunta.
-En un bar, gastándome lo poco que me queda del dinero del auto que vendí, metiéndome en problemas con un tipo grande por coquetearle a su novia, sucio, ebrio, tal vez herido, tal vez robando...
-Y yo –comentó Paula- estaría en este apartamento, con la habitación de al lado llena de cajas viejas y no con cunas de bebés, con insomnio, de seguro viendo por milésima vez las mismas películas, con la autoestima baja y tres botes de helado vacíos.
Pedro río –Lo de los helados no ha cambiado mucho.
-O tal vez peor aún –continuó- casada con Fede, siendo estafada. Él engañándome con Julieta mientras espera a que pase el año para poder divorciarse y llevarse todo mi dinero.
Pedro se puso rígido a su lado.
-¿Sabes, Pedro? Yo creo que tú trajiste miles de problemas a mi vida. Pero también llegaste a llenarla de cosas especiales. Y nunca desearía no haberte conocido.
Él sonrió y se posó encima de ella mientras que la veía con ojos brillantes, esta mujer lo había salvado, esta mujer era su propio ángel.
-Te amo, Paula -susurro mientras empezaba a desvestirla –Oh, te amo tanto.
***
-¿Entonces hacemos la fiesta después o antes de que se vayan a su viaje? –preguntó refiriéndose al baby shower.
-¿Pedro? –llamó Paula.
-Después –dijo- Nos vamos en dos días y no creo que puedas organizarlo en tan poco tiempo.
-Oh Pedro, se nota que no me conoces –río Emma y empezó a anotar diferentes cosas dentro de su libreta.
-¡Tengo tantas ideas! –dio un gritito que hizo que Paula saltara un poco de su asiento.- Podemos poner muchos globos azules y luego letreros de ¡Son niños! O ¡Son gemelos, y las invitaciones podrían ser biberones o algo de bebé, aún no estoy segura de eso. Tal vez Carlos me lleve a las tiendas a comprar las cosas ya que tú... tienes prohibido salir.
-No lo tiene prohibido –gruñó el rubio. –Solo es por seguridad.
-Sí, como sea. ¡Vas a tener el mejor baby shower del mundo!
-Gracias Em.
-Bonita –él se dirigió hasta su prometida y le dio un corto beso.- Tengo que ir a comprar unas pilas para mi estéreo. No me tardaré. Emma quedas a cargo.
-¿A cargo?
-Solo vigílala.
-Lo bueno es que no tiene prohibido salir. –bromeó.
-Por favor, Paula no hagas ninguna tontería. –ella rodó los ojos, Pedro a veces la trataba como una niña.
Pedro salió de la casa dejando a Emma y a Paula concentradas en el trabajo para la reunión, después de unos minutos Paula decidió hacerse algo de comer.
-¡Rayos! –musitó entre dientes.
-¿Pasa algo?
-No hay lechuga.
-¿y?
-Que necesito lechuga, quería una ensalada.
-Pues come otra cosa, hay sopa instantánea en la alacena.
-Iugh, no. –Arrugó la nariz exageradamente.- Quiero una ensalada.
-¿Y qué podemos hacer?
-Podrías ir al mini-super que está a unas cuadras y comprar.
-No te puedo dejar sola.
-No estoy sola. Fede está en la habitación de huéspedes.
-Sí, pero sigue dormido.
-Pero su presencia está aquí. Vamos Emma, de verdad tengo antojo de ensalada.
-Tú ganas, Paula. Si Pedro me mata será culpa tuya. Tardaré solo unos minutos ¿necesitas algo más?
Revisó- Zanahorias.
-Vuelvo enseguida –murmuró la rubia y tal como Pedro salió con paso firme del departamento.
Paula se dejó caer en el sofá, esperando que su amiga volviera pronto con los ingredientes que necesitaba. Tal vez debería ponerse a partir las demás verduras mientras llegaba... Pero cuando estaba a punto de levantarse para volver a la cocina, su celular sonó con una pegajosa melodía, era Emma.
-¿Emma?
Pero la voz que le contestó no le pertenecía a Stone.
-Chaves, si quieres que tu amiguita siga respirando quiero que bajes ahora mismo, te estoy esperando abajo. Y más vale que no llames a Pedro o a la policía, porque yo lo sabré y no dudaré ni un poco en volarle la cabeza a la rubia.
Paula no hagas tonterías. Había dicho Pedro. Paula no debiste haber enviado a Emma por lechuga y zanahorias, no debiste.
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GRACIAS POR LEER! =)
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Ayyyyy, x favor que no les pase nada. Que vuelva Pedro o se despierte Fede.
ResponderEliminarAyyy nooo, que no le pase nada malo a pau y los bebes.
ResponderEliminarRecién hoy pude estar al día con la novela!!! Está muy buena!! la verdad Julieta es demasiado molesta! Qué no le pase nada a Pau y los bbs!!!Ojalá llegue Pedro y evite el desastre!! Da mucho miedo!!! @AmorPyPybb
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