jueves, 6 de febrero de 2014

Capitulo 40



Abre la puerta después de escuchar dos golpes sobre la madera y dos señores muestran una sonrisa al verla, portan overoles holgados, Paula suspira y los deja entrar con las cajas enormes y por lo que puede observar, pesadas.

Buen rato después dos cunas se acomodan con perfección en la habitación a lado del cuarto de ella y Pedro. Paula da una voltereta alrededor y las admira, realmente son hermosas, aunque no lucen demasiado porque las paredes aun no tienen color. Da una sonrisita de lado a los trabajadores y les entrega una propina, después ellos se marchan.


3 días, mañana darían a Julieta de alta. Ella todavía no sabe lo de su bebé. Aunque Fede dice que tampoco hace muchas preguntas, dice que se mantiene callada mirando a todas las esquinas de su habitación médica. Paula sospecha que en el fondo Julieta ya lo sabe, su estomago ya no está hinchado y bueno… debe de haber dejado de sentir las pataditas o algo… Fede planea decirle lo de su hija mañana antes de salir, no es una buena idea. Ella puede recaer, pero no se le ah ocurrido otro mejor momento. Le ah confesado a ella que le da mucho miedo la reacción que tenga.

Fede es el único que ah visitado a Julieta. Pedro y Paula se han mantenido ocupados en otras cosas, hablando, conociéndose más. A fin de cuentas seguían siendo desconocidos en muchos aspectos. Chaves podía recordar la conversación que habían tenido un día después del accidente.

<< -Siento que sigues enojada conmigo –había susurrado Alfonso.

-No debiste gritarme.

-Tenía miedo.

-Sí. Yo también lo tenía.

Él se acercó rodeándola en un caluroso abrazo.

-Es que… -comenzó pero fue cortado por Paula.

-Es que no te puedes escudar con nada Pedro, me molestó que me gritaras, yo sabía que Julieta estaba mal, y nunca desee que ella perdiera a su nena, jamás. Pero estaba asustada ¿entiendes? Ella me secuestró, pretendía que yo perdiera a mis bebés, casi puedo estar segura de eso. Y luego empezaste a pedirme que le tuviera compasión, que la ayudara. ¡No merecía mi ayuda! Mucho menos cuando quería dispararme con su pistola que no sé de donde saco, y cuando también quiso en algún momento amenazarte con ella a ti.

Él abrió los ojos con horror.- Pi… pist… ¿pistola?

Paula puso la bolsa café entre ellos.

-Ahí está, no la eh abierto desde que descubrí el arma dentro.

-Veré que hago con esto después.- alejó la bolsa de Paula y trato de que el color volviera a su cara, Julieta tenía planeado dispararle a Paula, no podía lidiar con esa imagen en su cabeza. Acercó más a Paula a su pecho.

-Te amo, Pedro. Y me eh enamorado de ti, con todo y tus cambios de humor. Pero no me gusta que me grites, no me gusta que en momentos parezcas más preocupado por Julieta que por mí, no me agrada que te comportes como un idiota o algo así.

-Te amo, Paula. Y me eh enamorado de ti, con todo y tu terquedad y tus actitudes infantiles que te ponen en peligro, pero no me gusta que estés arriesgando tu vida, ni la de nuestros hijos.
Los dos soltaron una risa leve y entonces Pedro hizo que ella lo mirara directamente a los ojos.

-Pregúntame lo que quieras, en lo que sea que te sientas insegura al respecto. Prometo que lo responderé con honestidad.

-¿Incluso sobre tu pasado?

-No soy una asesino serial o algo –levantó sus hombros.- no tengo nada que esconderte, quiero que te des cuenta que no tengo ojos para nadie más que tú.

-Entonces tú has lo mismo también.

-¿Cómo?

-Pregúntame lo que desees. Y lo responderé sinceramente.

-¿Incluso sobre la estafa, sobre Fede?

-Sí. >>


Se habían llegado a conocer muchísimo mejor, y saber mucho más el uno del otro, aunque una duda todavía rondaba en la cabeza de Paula, esa pregunta que Pedro no había querido responder completamente…


<< Que hiciste la noche de tu cumpleaños, ya sabes cuando… –se jaló un mechón de cabello nerviosamente.- cuando yo ya sabía todo lo de ‘Pedro siendo Fede’.

-Amm, yo… compuse una canción.

-¿Una canción? –sus ojos brillaron.- ¿De qué?

-Una canción para ti. –sus mejillas se sonrojaron. Pocas veces se veía a Pedro ruborizado.

-¿Y por qué rayos no me la has cantado? Quiero que lo hagas –hizo una mueca tierna.- Tienes una guitarra, la que te di como regalo de cumpleaños atrasado.

-Sí, ese fue un lindo regalo, tanto como el sombrero. Oye lo que pasó ese día cuando fuiste a darme mi regalo…

Paula le puso su mano en frente, parándolo. Ya había escuchado esa historia antes.- Ya me has dicho que pasó, Pedro. ¿Por qué rehúyes de la canción?

-Porque aún no debes escucharla.

-¿Entonces cuándo?

-Cuando esté arreglada, quiero hacerle unos ajustes y… tal vez la toque en tu cumpleaños…

-¿Mi cumpleaños? ¡Pero si faltan meses!

-No seas impaciente…

-Al menos tararéame una estrofa…

-No.

-Pedro –canturreó jalando su camisa. – Compones canciones todos los meses y eh escuchado todas… y la que es dedicada a mi ¿es la que mantienes en secreto?

-Todas son dedicadas a ti –sonrió- eres mi musa. Cada verso, cada rima habla de ti, Paula. En todas mis canciones. Verás que la espera valdrá la pena, no solo será una canción más. >>


Había hablado de eso con Emma y ella solo había chillado con alegría mientras daba saltitos.


<<¡¡Te va a pedir matrimonio, Paula!! Es lo más obvio, por eso dice que es más especial, por eso quiere hacerlo en tu cumpleaños. ¡Qué emoción!>>


-¡Llegaron las cunas! –el grito de su novio hizo que Paula volviera de sus recuerdos.

-Sí, son perfectas.

Pedro se acercó por detrás de ella y rodeo su vientre con sus anchos brazos.

-Me alegra que te gusten, solo falta la decoración de la habitación.

-Primero necesitamos saber si serán niños, o niñas, o mellizos.

-Me muero por que nazcan.

-Te morirás por dormir cuando te despierten en la noche llorando –bromeó.

-Valdrá la pena –beso su hombro.- Sé que todo valdrá la pena cuando vea a mis dos hijos crecer, cuando me dé cuenta que su primer diente salió o que ya dan sus primeros pasos, cuando por fin uno te diga ‘mamá’ y a mi ‘papá’. Todo eso son las cosas que hacen que ser un padre valga la pena.

-¿Por qué eres tan perfecto? –le preguntó y dio media vuelta, besándolo en la barbilla.

-No soy perfecto –se tensó.- pero cuando realmente entendí que iba a ser padre, me juré a mi mismo que no cometería los mismos errores que mis padres cometieron conmigo. Ellos prefirieron a Fede sobre mí, nunca me pusieron atención. Y yo no quiero que eso pase con mis bebés. Si no fuera por los momentos que tuve con mi abuelo, tal vez me hubiera cortado las venas o algo por el estilo.

-¿Aún no te reconcilias con él?

-No ah ocurrido la ocasión para hacerlo.

-Tienes un pretexto ahora, Pedro. Dile que venga, que quieres que estén bien para que el conozca a sus bisnietos. –Ahora besó su nariz.- Pedro, la vida es muy corta y ni tú, ni tu abuelo son inmortales. ¿Sabes cuánto daría yo para que mis padres pudieran conocer a sus nietos?

-Lo llamaré, después. Por la noche. Ahora… –la cargó poniendo sus piernas alrededor de la cintura de él.- Quiero amarte.

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GRACIAS POR LEER!♥


3 comentarios:

  1. muy buenos los capítulos,seguí subiendo!!!

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  2. Q lindo seria q retome la relación con su abuelo!

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  3. hermosos cap. me faltaba leer algunos, la verdad me encanta la novela, es super interesante, espero me la pases o pueda entrar al face de la pagina, sos 1 genia, escribis barbaro, te felicito, bs gde tkm

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