Ana y Horacio llegan al día siguiente, se dirigen directo al cementerio en donde ya se encuentran la mayoría de los conocidos y amigos de Fede.
Paula y Pedro están por enfrente de la multitud, abrazados, mirando el ataúd fijamente mientras el padre dice algunas palabras consoladoras.
Paula cierra los ojos con fuerza cuando escucha un fuerte sollozo de parte de su prometido. Había tratado de ser fuerte todo el tiempo, pero eso no había evitado que ella se diera cuenta de cuán destrozado estaba por dentro.
Paula ve la caja de madera con un bonito adorno floral arriba y con velocidad la imagen del cuerpo de Fede ayer le toma la mente, lucía pacífico y eso le parecía sorprendente considerando la manera en la que falleció. Tampoco puede evitar soltar un lloriqueo cuando se da cuenta que jamás volverá a ver esos lunarcitos cerca de su oído derecho, no verá su sonrisa tan bonita que la enamoró en esa cafetería en ese día de otoño.
Y las memorias le chocan provocándole un nudo en la garganta.
Su primera cita, cuando habían ido a esa pequeña feria local y él se había tomado el tiempo de comprarle una blusa nueva, cuando Fede se enteró que ella le temía a las alturas y cuando ella notó por primera vez las marcas en su perfil, su primer beso, la hermosa navidad que habían pasado juntos y su proposición de matrimonio dos días después.
Todo había sido una farsa, sí. Pero eso no significaba que no fuera importante, Paula no podía dejar de pensar que sin Fede jamás habría conocido a Pedro. Todo esto había empezado gracias a él y aunque había traído consigo días tristes y amargos, como el que hoy presenciaban, también había traído días felices.
-Él me dijo que te amaba Paula, que fuiste importante en su vida –Pedro la besa en la mejilla mientras repite en un resumen corto de la última conversación que tuvo con su hermano, cuando termina Paula está llena de lágrimas.
-Realmente te quiso, solo que nunca le gustó el matrimonio. Tal vez ver el fracaso del de mis padres o del mío propio lo afectó. Él no era malo.
-No lo era.
-Yo lo soy.
-No –da media vuelta para abrazarlo con un poco más de comodidad.- Tu tampoco eres malo.
-¡Deje de hablarle por 2 años, Paula! Solo por una tontería, si eso no es ser un mal hermano entonces no sé lo que es.
-Pero se perdonaron, terminaron llevándose bien. Se amaban, tal vez nunca se lo dijeron pero yo sé que lo hacían. Al fin de cuentas eran hermanos, Pedro. Gemelos que compartían sangre.
-No puedo dejar de pensar que la bala me pertenecía a mí.
-Wow, espera –lo interrumpió- la bala en primer lugar, era mía. Ninguno de los dos tenía el deber de meterse en el camino, fuiste alguien muy valiente en querer pararla para salvarme y Fede lo fue aún más por salvarte a ti, dijiste que te hizo prometer que mi cuidarías, tu todavía tienes a alguien por quien vivir.
-Es mi culpa –escondió su cara en el cuello de su novia cuando vio que sus padres se acercaban.
-Cuando mis padres murieron, John me dijo que me los imaginara en el cielo, juntos y felices, disfrutando de su amor y eso me hizo sentir mejor. Ahora te pido a ti que imagines a Fede cargando a su hija en el cielo, jugando con ella mientras le canta alguna canción para que duerma. Besándole sus pequeñas y gorditas mejillas rosadas –sintió una leve sonrisa salir de los labios de Pedro.- Quiero que imagines en un futuro cuando le cuentes a tus hijos como era su tío, que les digas que tienen varios ángeles que los cuidan desde arriba. Sus abuelos, su prima y su tío. Todos los van a proteger.
-¡Cómo pudiste dejar que esto ocurriera Pedro! –se escucha un grito por parte de Ana que llega con rabia y tristeza a sacudir el cuerpo de su hijo.
-Mamá...
-Fede no tenía nada que ver en todos esos problemas que estaban teniendo con Julieta, ¡él no debió morir!
-¡Ana, basta! –Gruñe Horacio que guarda la compostura a un lado y mira a Paula un poco confundido- ¿tú eres? –pregunta.
-Paula Chaves, es mi prometida.
Ana le regala una mirada extraña, concentrándose en su hinchado vientre.
-¿Qué fue lo que pasó?
-Julieta secuestró a Paula y...
-Eso ya lo sabemos –bramó- con Fede ¿qué fue lo que paso con él?
-La bala perforó órganos vitales, la hemorragia fue imposible de detener. Su corazón simplemente dejó de latir. –Pedro trató de decirlo todo con pocas palabras, no tenía ganas de hablar de eso ¿por qué su madre no podía comprender que le dolía hablar sobre ese tema?
Ana rodó los ojos.
-Yo sabía que todo esto no iba a traer cosas buenas.
-Bien, entonces no debiste haberlo propuesto.-le echó un vistazo a su padre.- ¿No planeas decirme nada? Debes estar muy decepcionado de quedarte con el hijo que nunca te hizo sentir orgulloso.
-Pedro –susurró la morena.- No es el momento.
Él la observo, y luego dio una mirada a su alrededor, era hora de enterrar el ataúd. Los ojos se le pusieron vidriosos y con lentitud se acercó a darle un adiós silencioso a Fede, hundió la mano en su bolsillo y sacó la imagen que guardaba en aquella caja que Paula encontró en Hawái, donde ambos vestían un traje negro y estaban en su baile de graduación. Siempre quiso guardar esa foto, nunca tuvo un motivo claro pero ahora quería que la enterrase junto al cuerpo de su hermano. Lanzó el papel a las flores y despacio la caja comenzó a bajar.
Tuvo que llevarse a Paula lejos cuando se dio cuenta que empezaba a temblar.
-Paula deberíamos volver a casa ¿de acuerdo? No quiero que esto te haga daño. Me haré cargo de los papeles de la funeraria después, aunque creo que he dejado todo en orden.
...
Pedro se encierra en la habitación en cuanto regresan.
-¿Vuelvo por ti después, sí? –indica Carlos antes de depositar un beso corto sobre los labios de Emma y salir.
Paula suelta un gemido cuando ve el sobre de la comisaría que había llegado esa misma mañana, citándolos para declarar en dos días contra Julieta.
-Esta no va a ser una semana sencilla.
-También me llegó a mí –añade la rubia y toma asiento.
-Pedro está completamente devastado, no entiendo por qué lo obligan a ir a repetir lo que la policía ya sabe. Tener que revivir la muerte de tu único hermano a los pocos días de su fallecimiento ¿Quién hace eso?
Paula logra escuchar las notas tristes de guitarra que salen de donde Pedro se encuentra.
-Sus hijos harán que lo supere.
-Yo no creo que se “supere” una muerte. En especial de alguien tan cercano.
-Mi primo entró en una depresión horrible cuando se enteró de que su esposa había muerto dando a luz a su bebé. Se recompuso cuando conoció a la pequeña, la niña ahora es su mundo entero. Creo que cuando Pedro conozca a sus hijos podrá superar su tristeza, tal vez no la muerte de Fede pero sé que volverá a ser el mismo.
-Eso espero –suspiró.
-¿Tú cómo estás?
-Afectada, creo que nadie se esperaba que esto pasara. Pero si te refieres a mi golpe, está bien. No tuve ninguna clase de problema. –Se despeinó un poco.- ¿Crees que si no te hubiera mandado a comprar esas tontas verduras esto no hubiera ocurrido?
-Julieta hubiera atacado de alguna u otra manera.
-Sí, pero tal vez Fede seguiría vivo.
-Sigue tu propio consejo, Paula. Las cosas pasan por una razón. Tal vez Fede ya no se sentía feliz aquí. Creo que no fui la única que notó cuanto le afectó que su hija falleciera.
-Le dije a Pedro que Fede cuidaría de nuestros bebés desde el cielo.
-Exacto –la abrazó- en menos de dos meses estos niños van a tener muchos angelitos para que los cuiden.
Los rasgueos de la guitarra seguían escuchándose de fondo. Tristes melodías que se escucharon por más de dos horas hasta que Pedro por fin decidió salir, interrumpiendo la plática de Emma y Paula.
-Ya sé como quiero que se llamen nuestros hijos. –murmuró con una sorpresiva sonrisa adornándole los labios.
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GRACIAS POR LEER!!
Que triste,ojala todo mejore!!!
ResponderEliminarExcelentes los 2 caps Jesy. Me hubiera gustado que muera Julieta y no Fede, pero x algo pasó así.
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