2 días después.
-Has estado todo el día evadiéndome, Pedro –dijo ella mientras jalaba su brazo bruscamente. Pedro volteó molesto, se estaba cansando de la actitud de Julieta.
-Eh venido a ver a Ana, no a ti. -Musitó- No entiendo por qué te importa tanto, te he dicho que no me interesa tener ningún tipo de contacto contigo.
-Pero a mí sí, me encantaría que pudiéramos ser como éramos antes.
-Eso es incoherente Julieta, antes nos amábamos, o al menos yo te amaba…, antes era inmaduro y mucho más infantil, las cosas han cambiado, las situaciones han cambiado, yo, tu, todos hemos cambiado. ¿Cuál es tu plan? ¿Enamorarme por si mi hermano no sobrevive?
-Nunca creí que fueras tan frío, parece que no tienes corazón.
-¿Entonces dime que es lo que quieres? Te me has estado insinuando desde que llegue... me abrazas, me acaricias y no creas que no me eh dado cuenta de tus intenciones de besarme.
-Te lo estás imaginando todo Pedro.
-No me trates como un maldito iluso, ahora que está la posibilidad de que Federico muera quieres volver a estar conmigo, es tan obvio que es repugnante, se supone que tu lo amas, han estado juntos más de 3 años.
-Sí, pero ahora puedo perderlo…
-¿Y? si lo pierdes no significa que debes coquetear con su hermano.
-Quiero formar parte de los Alfonso, Pedro. Ese ha sido mi objetivo desde siempre, pude llegar a tener el apellido cuando me casé contigo, pero lo perdí después. Fede nunca ha querido casarse.
Pedro abrió los ojos sorprendido ¿cómo podía ella ser tan insolente?
-Eres una descarada ¿Por qué te importa eso tanto?
-Tu apellido es sinónimo de respeto, cualquier persona en California daría lo que fuera por tenerlo, son los reyes de este estado.
-Estamos en quiebra, Julieta. En cualquier momento nuestro apellido solo significara vergüenza y deudas.
-No me importa, yo sé que Horacio logrará volver a la cima de alguna u otra manera.
El rubio se frotó la frente desesperado.
-No te quiero cerca de mí, Julieta. Me das asco. Eres una persona interesada, vanidosa y superficial –pausó un poco- tal como mi madre.
-¿Y tú? Tu tampoco eres un ángel caído del cielo Pedro, cuando Paula se entere de todo tu engaño te odiará. -sonrió malévolamente.- ¿Qué pasaría si se enterara por parte de la ex esposa del farsante y ahora novia del verdadero fede? De seguro le daría un ataque cardíaco o algo por el estilo.
-Si le haces daño a Paula, Julieta. Y escúchame bien porque no planeo repetírtelo más, te juro por dios que yo mismo me encargare de hacértelo pagar –amenazó- y no tendré piedad alguna. Me has arrebatado demasiadas cosas buenas en mi vida, no dejaré que también alejes a Paula.
-Tus amenazas no me provocan efecto alguno, Alfonso –murmuró- yo tengo muchas cosas más contra ti, ¿te parecería que le dijera a la policía sobre tu pequeño juego de personalidades?, tú y tu madre estarían en la cárcel por mucho tiempo…
-Sabía que mi madre no debía de habértelo dicho.
-Pero lo hizo y ahora yo los puedo usar como mis títeres, soy intocable Pedro, así que deja tus amenazas para otra persona. Cuando yo quiera y en el momento en que yo lo desee haré que Paula se entere de toda la verdad –se alejó contoneando las caderas, pero luego dio media vuelta y gritó a Pedro-: Mañana, hay una fiesta de disfraces en el bar Paraíso, te quiero ahí a las diez, o si no ya sabes que pasará.
A pesar de la situación Pedro soltó una risa pequeña, sonaba como de esas advertencias que te hacen los brabucones en la escuela cuando eres un niño. Soltó un suspiro y más tarde entró a la oficina de su madre, las cosas se estaban volviendo mucho más complicadas, tenían al mal viviendo en su casa, un mal que en cualquier momento podía dañar a Paula... o enviarlos a ellos a prisión.
No podía permitir que ninguna de esas cosas ocurriera.
------------------------------------------------
LEAN EL SIGUIENTE...
No hay comentarios:
Publicar un comentario