viernes, 31 de enero de 2014
Capitulo 29
1 mes después.
-Me gusta ¿por qué no la compras? –cuestionó la rubia al ver la hermosa cuna rosa en el centro comercial.
-Porque aun no sé si será niño o niña. –puso los ojos en blanco.
-Sí, no quieras volver al niño gay, Emma –le respondió Kevin, había llegado hace unas semanas de su viaje y había quedado totalmente sorprendido con tantas noticias, su mejor amiga estafada, enamorada y embarazada.
-¿Y quién te ah dicho a ti que será un niño?
-El tío Kevin sabe de esas cosas, tengo una conexión con el bebé y él me ah informado que será un valiente varón.
Emma le dio un golpe en el brazo y siguió buscando cosas rosas –Yo quiero que sea una niña –murmuró-. Y además “tío Kevin” es obvio que ese bebé preferirá a la tía Emma.
-Ni siquiera me ah empezado a crecer la panza, ¿por qué estamos en el área de bebés?
-Porque debes empezar a comprar cosas.
-Faltan 7 meses, Em.
-¿Y? Yo quiero empezar a consentir a la princesita –musitó al instante en que le hacía cosquillas a Paula.
-Va a ser un niño –gruñó Kevin.
-¡No! Una niña –sentenció.
-¡Guarden silencio los dos! Se comportan como niños pequeños, yo y Pedro vamos a ser felices, sin importar el sexo de nuestro bebé.
-Sí, pero preferirían una niña ¿a que sí?
-En realidad ni siquiera sé si me interesa saber que va a ser, me gustaría que fuera una sorpresa.
-¡No! ¿Y entonces cómo le compraras ropa? ¿O… o como elegirán el nombre? ¡No puedes hacer eso, Paula!
-Ya quedé con Pedro, él sabrá el sexo y él se encargará de las compras, lo puedes ayudar si lo deseas.
-Agh, solo a ti se te ocurre dejarle las compras de un bebé a otro bebé.
-¡Hey! –se quejó- Pedro ah madurado mucho, desde que se mudó conmigo.
-¿Cómo le va en su trabajo? –cambió de tema, Kevin.
-De maravilla, está muy contento trabajando para esa compañía, y le pagan muy bien por cada canción.
-Ok, que bueno. ¿Pero podemos concentrarnos en lo importante? Como en este oso de peluche –abrazó a una pequeña osa bailarina- Tu hija la amará.
-¿Por qué a un niño le gustaría una osa bailarina de ballet?
-Porque no va a ser un niño.
-Ustedes dos no tienen remedio, venimos a comprar leche ¡leche! No entiendo por qué entramos aquí.
-Está bien, vámonos. Pero le dices a Pedro que cuenta conmigo para comprar lo del bebé ¿sí?
-Conmigo también –digo Kevin.
-Se lo diré –sonrió- estoy entusiasmada por tener mi ultrasonido.
-¿Aún no lo tienes?
-No, el primer mes no tuve nada de tiempo y bueno vi en internet que no son muy saludables para la criatura, así que solo planeo hacerme uno cada dos meses, solo si es realmente necesario. Quiero hacerme uno este mes por si hay alguna complicación en su postura o algo así.
-Todo va a salir bien, Paula. Ya lo verás. Voy a ser tía de la bebé más guapa del mundo.
-Será el bebé y guapo –le contradijo.
-Ya cállate Kevin.
-Cállate tú.
Paula sacudió la cabeza, tenía los amigos más raros y peleoneros de la ciudad, pero ¿qué podía hacer? los adoraba y ellos a ella y bueno a su bebé también.
Adoraban a su bebé demasiado.
Casi tanto como Pedro y ella.
…
-¡Ya llegué, cariño! –Gritó pero no recibió respuesta- ¿Pedro?
Lo encontró en el comedor, hablando por teléfono demasiado concentrado y con el ceño fruncido. Cuando él la vio, le hizo una seña de que esperara un momento, y se puso a dar vuelta a un sombrero negro.
Era el sombrero que ella le había dado de cumpleaños, sonrió. Pero después vio la expresión preocupada de él.
Al parecer realmente era importante la llamada.
-¿Cómo está?... ¿No tuvo recaída? –Suspiró pesadamente- ¿Daños-post? Eso es perfecto, Debe estar desorientado… ¿Qué tal la memoria? –Hizo una mueca- ¿Es normal?....Bien, estaré ahí lo más pronto posible. –Luego volteó hacía Paula y miró a su vientre -¿Doctor, una embarazada de dos meses puede viajar en avión, cierto?...... Ok, gracias. Estaré ahí mañana. De verdad, gracias.
¿Doctor? ¿Estaba hablando con un doctor? ¿Viajar? ¿Mañana?
-¿Qué-Qué pasa Pedro? –Musitó entrecortada Paula.
Algo estaba pasando.
-Federico despertó.
Ella se agarró de la silla para no perder el equilibrio.
Era una noticia buena, pero ¿por qué la ponía tan mal escucharla?
-Bonita, ¿estás bien? –susurró Pedro mientras veía como ella parpadeaba varias veces antes de enfocar la vista en él.
-¿Cómo está?
-Desorientado –murmuró tenso, y Paula pudo darse cuenta que le estaba ocultando algo.- no recuerda algunas cosas y está débil.
-¿No recuerda algunas cosas?
-Pero el doctor dijo que es normal, pronto recordará mejor, es un milagro que esté sin secuelas, todavía está en observación.
-Me estás ocultando algo, Pedro…
Se puso rígido. –No –musitó entre dientes.
-Pedro…
-No es nada importante, Paula.
-Debe serlo si te pone en ese estado –le frunció el ceño.
Pedro soltó aire –Cuando Federico despertó…
-¿Sí? –lo animó ella.
-Cuando Federico despertó lo primero que hizo fue preguntar por ti.
La morena abrió los ojos como platos- ¿Por mí?
Él asintió hacía ella y empezó a morderse el labio. ¿Paula seguiría teniendo sentimientos hacía su hermano? Parecía afectarle tanto lo que pasaba… Al final, ella había aceptado casarse con Fede en tan poco tiempo porque lo amaba, había confiado tan ciegamente en él, solo por amor.
-Hey, Pedro –sacudió los pensamientos de su cabeza, y se encontró con ella frotándole la mejilla suavemente- no pienses tanto, cariño. Qué bien sé que está pasando por tu mente, y la respuesta es no. Ya no siento absolutamente nada por Fede.
El rubio negó con la cabeza.
-Lo amabas tanto…
-Sí, pero lo HACÍA –recalcó la palabra- ahora no, ahora te amo a ti.
-Yo…
-No sabía que eras tan inseguro, Alfonso –digo mientras lo abrazaba. –Estoy esperando un hijo tuyo, ¿cómo puedes dudar mi amor? Te eh perdonado cosas realmente imperdonables. Si eso no es prueba de lo que siento por ti, entonces no se cuales son.
El rubio hizo una mueca, ella tenía razón… como siempre. Pero es que Fede siempre había sido el que tenía todo, le había quitado a Ana, a Horacio, a Julieta, no quería que también se llevara a Paula y a su bebé.
Aunque Fede también esperaba un hijo…
Asintió hacía ella y puso sus mano sobre la de ella –Perdóname.
Paula sonrió - ¿Quieres que reserve los boletos?
-Dirás mi boleto.
-¿Qué? No… yo voy a ir contigo.
-Paula, no.
-No quieras hacerme tonta, Pedro. Puedo viajar embarazada, sé que no hay problema en eso, al menos por los primeros meses.
-Lo sé, pero eso trata con mujeres que no le tienen fobia a volar, Paula si te diera un ataque y perdieras al bebé, nunca me lo perdonaría.
-No va a pasar nada…
-No puedes tomar pastillas mientras estás embarazada, así que no podrás tomar calmantes y por lo tanto no tendré la seguridad de que no haya algún incidente sobre el avión.
-Dijiste que no me dejarías sola.
-En cuanto Fede esté bien, haré que viaje a Nueva York y vendré con él.
-No quiero que estés solo en California, ella te irá a buscar. – Después de que Pedro le había confesado que esa zorra de Julieta lo había drogado y abusado de su estado, Paula la odiaba más que nunca. Esa mujer estaba loca.
-¿Puedes confiar en mí? –pidió.
-Te haré la misma pregunta, Alfonso. ¿Puedes confiar en mí? Te prometo que nada pasará en el vuelo, lo juro. Mi cita con el médico es en dos días ¡Pedro! –Chilló- dijiste que estarías aquí, que me acompañarías. Si no puedes hacerlo, al menos déjame irme contigo a Los Ángeles.
-No –sentenció- es un viaje largo, cansado y no permitiré que nada te pase.
-Entonces no vayas.
Bufó –Es mi hermano.
-Tiene a Julieta, a tu padre y a tu madre.
Bufó.- Sé que ninguno de ellos se hará cargo, Paula. Soy yo o nadie…
-Pensé que no se llevaban bien.
-Creo que no es el momento para estar enojado, entiende que acaba de salir de un coma, Paula. Cuando supe por primera vez que estaba internado en el hospital, me derrumbé. Es mi hermano, mi hermano gemelo, mi sangre, pude haberlo perdido solo por mi maldito orgullo y por una mujer mala, que no merece que pelemos por ella. Déjame ir –rogó.-
Chaves cerró los ojos y se dirigió a su habitación, cuando regresó tenía un papel entre sus manos.
-Dile que lo firme, es la acta de divorcio.
Pedro le dio una rápida leída, solo por encima.
-Tú no planeas darle nada ¿verdad?
-Claro que no, está estipulado ahí mismo que me quedo con toda mi fortuna, cada uno por separado conserva sus propios bienes materiales, nada más.
-¿Si no quiere hacerlo? Me refiero a firmar.
-No creo que se oponga, si lo hace simplemente hará las cosas más difíciles.
-Recuerda que está débil, Paula y algo confuso. Esto solo lo dejará más aturdido.
-Así que no quieres que me divorcie ¿eh? –bromeó provocando un gesto de parte de él.
-Quiero que estés libre lo más pronto posible, nena. Pero siento que cuando Fede sepa todo lo que ah pasado, puede ponerse peor.
-Va a estar bien, si no quieres dárselo hoy, no lo hagas. Solo asegúrate de tenerlo firmado antes de volver ¿lo que harás pronto, cierto?
-Lo más pronto posible, princesa. –le dio un leve beso sobre la nariz.
***
Tan pronto como baja del avión se dirige hacía el hospital, esto realmente no era tener estabilidad. ¿Cómo planeaba que Paula quisiera compartir su vida con él, si no dejaba de dejarla sola a cada rato? Lo único que realmente esperaba es que cuando Fede estuviera sano se hiciera cargo de su hijo y controlara a Julieta, así el podría irse lejos, sin importarle nada ni nadie más. Solo Paula y la pequeña criaturita que crecía dentro de ella.
-Disculpe, señorita –murmuró en recepción- vengo a visitar al paciente Pedro Alfonso. ¿Puedo pasar?
-Lo siento, señor. Pero la hora de visitas ah terminado.
-Pero… -leyó la pequeño inscripción en su placa, Loretta. –Por favor, Loretta. Él es mi hermano y acaba de despertar después de meses en estado de coma, déjeme verlo.
-Lo siento, señor Alfonso. Pero la respuesta sigue siendo no, en especial si como dice… el paciente está en un estado tan delicado. Regrese mañana.
Él rodó los ojos y salió con la espalda encorvada del hospital, el viaje había sido en vano, podía estar en este instante junto a Paula. Era un estúpido por haberla dejado sola.
Se auto-golpeó en la frente y tomó un taxi hasta su departamento, estaba agotado y con muchas ganas de comer.
…
Entró al departamento más rápido de lo normal al escuchar unos ruidos, cuando abrió la puerta maldijo en voz baja. Había olvidado quien estaba viviendo en su casa.
-Pedro has vuelto –susurró ella cuando lo vio frente a la puerta.
-Julieta, había olvidado que… -fue acallado por el inesperado abrazo que le dio ella y fue consciente del pequeño bulto que estaba entre ellos. Se alejó y quedó sorprendido al encontrar el estomago de Julieta levemente abultado, claro… ella debería tener ya unos cuatro meses de embarazo.
-Has cambiado de opinión –sus ojos brillaban con emoción, y fue cuando el rubio lo comprendió todo, ella creía que había dejado a Paula para volver con ella.
-No, Julieta. Estoy aquí porque necesitaba venir al hospital.
-Oh –musitó.- Yo pensé… pensé que volvías por mí.
Él negó levemente con su cabeza.- Nada de eso.
-¿Pero hay posibilidades, no es así? Que te quedes, aquí conmigo. Dame unos días para convencerte. –frunció el ceño, Julieta de verdad era una mujer muy sola.
-No es no, Julieta. ¿No entiendes, acaso?
-¿Por qué no?
-Tengo responsabilidades, una novia y un bebé.
-¿Mi bebé? –preguntó.
Él suspiró –No –volvió a decir, era consciente de cuántas veces repetía esa palabra cuando estaba junto a Julieta.- Paula está embarazada, está esperando un hijo y es mío. Ese es del bebé que hablo.
Y en el instante se arrepintió de haberlo dicho ¿por qué lo dijo? Los ojos verdes de ella se tiñeron de una capa de odio y envidia, daba miedo…
--------------------------------------------------------
GRACIAS POR LEER!♥
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
buenísimo,seguí subiendo.
ResponderEliminarCada vez mejor esta historia!!!!
ResponderEliminar