miércoles, 29 de enero de 2014

Capitulo 25



-Paula, Oh Dios, Paula ¿Por qué no me lo has dicho? -puso sus brazos alrededor de ella e hizo que ella apoyara su cabeza sobre su hombro.

-Yo –susurro- sabía que me dirías algo como “Te lo advertí”. Realmente no tengo ánimos para nada de eso.

-No te hubiera dicho nada de eso -Paula le frunció el ceño- Está bien, tal vez lo hubiera hecho, pero lo hice ¿no es así? Te advertí sobre mi mal presentimiento. Y ahora tienes un problemita mayor que la estafa. –apuntó al estomago de Paula.

-John no debió haberte llamado –gruñó-.

-Solo quería ayudar, Paula. Está enfadado y enojado y no sabe qué hacer, así que decidió llamar a la fuerza Stone. ¿Por qué estás tan enojada con él?

-No estoy enojada con él.

-¿Estás enojada conmigo? –preguntó la rubia.

-No, Emma –murmuró frustrada- Estoy cansada, aun no comprendo todo, ha sido tan complicado.

-Lo sé.

-No. No lo sabes. –Suspiró-. Estoy enamorada de un hombre que no es mi esposo, pero que se hizo pasar por mi esposo… y mi verdadero esposo, Federico, está en coma porque trató de huir con su novia que resulta ser la ex esposa de Pedro. Es un revoltijo total. Ni siquiera estoy segura de entenderlo yo misma ¿cómo puedes entenderlo tú, entonces?

-Ok, tal vez no lo entiendo. Paula ¿pero qué se supone que haga? Eres mi mejor amiga, no… no quiero verte así.

-Tengo hambre –dijo ella de repente y se frotó su panza.

-Debes de tenerla –acarició su espalda - ¿Qué se te antoja?

Se le antojaba estar con Pedro y comer las cosas que él cocinaba, pero eso era imposible.

-No sé –se encogió de hombros- Una sopa.

Emma tiró las comisuras de sus labios.

-Creo que debes comer algo con más proteínas, estás muy delgada y bueno… estás embarazada.

-No necesito que me lo recuerdes.

-¿No quieres al bebé? Hace tiempo me dijiste que siempre habías soñado con ser mamá.

-Yo… quiero al bebé, es… es solo que no lo esperaba en esta situación. Estoy sola.

-¿Pedro no se hará cargo?

-Pedro no sabe nada.

Stone arrugó sus ojos, Paula no era la clase de chica que ocultaba cosas -¿No planeas decírselo?

-No, tengo miedo.

-¿De qué?

-De que me diga que no me quiere, y que tampoco quiere al bebé.

-Dijiste que creías en el amor.

-Sí, lo hago. Pero al parecer el no cree en mi.

-Yo creo que él al menos siente algo por ti, no te hubiera dicho la verdad si no lo hiciera.

-Me dijo la verdad porque lo obligué, porque rompí su guitarra en pedazos y porque lo amenacé con preguntárselo a Julieta.

-¿Julieta es la esposa?

-Ex –gruñó.

-Bien, dejemos de hablar ¿te parece? Yo también tengo hambre.

-Quiero una hamburguesa.

-¿Está en tu dieta?

Paula se quejó.-Odio estar a dieta, quiero comer una hamburguesa y voy a hacerlo. No creo que me mate, ¿necesito proteínas, no es así? La carne tiene proteínas.

Emma asintió mientras se dirigían con John y salían del hospital.


***

Los Ángeles, California.

Pedro cerró su equipaje al momento en que escuchaba unos sonidos en la puerta.

Rogó y rezó por qué no fuera quien él pensaba y caminó hasta ahí con paso firme, estaba realmente ansioso por tomar su vuelo a Nueva York, la llamada del hermano de Paula lo había puesto un poco nervioso ¿Paula estaba enferma? La única idea de ella sufriendo lo ponía mal. Había llamado tantas veces a su teléfono en todas esas semanas y cuando por fin le habían regresado la llamada era para llamarlo estafador y para obligarlo a salir del estado. Debía ser algo urgente, suponía, lo más seguro es que si no fuera importante John jamás lo hubiera contactado.

Abrió la puerta dándose cuenta que sus plegarias no habían servido para nada, Julieta estaba frente a él con la mirada vagamente perdida y los ojos hundidos. Pedro no pudo evitar preocuparse.

-Pedro… -musitó con voz cortada.

-Julieta, ¿cuántas veces tengo que repetirte que no quiero verte?

-Necesito a alguien.

-Entonces ve, y habla con tus amigos.

-No tengo amigos –empezó a enredar sus dedos.

-Cuando te conocí tenías muchos…

-¿Aún recuerdas cuando me conociste?

Pedro asintió pero después sacudió la cabeza.- Ese no es el punto, Julieta. Si no tienes amigos es porque tu solita te has encargado de alejarlos.

-Pero… es que no se qué hacer.

-¿Con qué? ¿Qué está pasando? –preguntó, visiblemente confundido.

-No tengo a nadie.

Pedro suspiró. –Tengo que tomar un vuelo, Julieta. Me tengo que ir.

-¡No! –soltó ella en un gritito.

-¿Por qué siempre te estás entrometiendo entre Paula y yo? Carajo, es mi única oportunidad para verla y estás aquí metiéndote en mi camino, como siempre.

-Es que…

-No, Julieta, deja el chantaje de una buena vez.

-Tengo que hablar con alguien. Necesito…

-Yo no soy ese alguien, Julieta. Voy a perder mi avión si no me voy ahora.

-Tu madre me ah echado de la casa.

-Bien –Pedro levantó los hombros- Te lo mereces por hacer todo lo que hiciste ¿pensabas que te daría asilo o algo por el estilo? Perdón, Julieta, pero la última vez que compartí casa contigo, metiste a mi hermano en mi cama y te acostaste con él.

-¡Cállate y escúchame! –soltó ella en un grito feroz, Pedro rodó los ojos.

-Me voy, Julieta. No tengo ánimo ni tiempo para lo que tengas que decir, casi puedo asegurar que es una mentira.

-No es una mentira –susurró –Desearía que lo fuera…

-julieta ¡ya! ¡Por el amor de dios deja el drama! Si tienes que decir algo, dilo. Como ya te eh comentado tengo que irme al aeropuerto.

Ella hizo un puchero.
Él soltó el aire.

-Si no lo dices ya, me voy a ir –amenazó Pedro.

-Está bien –dijo ella en un tono demasiado bajo.

-Habla fuerte –pidió.

-Estoy embarazada –soltó mientras le entregaba una prueba de embarazo casera, que marcaba un positivo


-Ok ¿y? –preguntó él. Lo que provoco que ella frunciera su entrecejo.

-¿Cómo que “Y”? –dijo mientras un leve temblor empezaba a poseer su cuerpo. –Yo… yo estoy esperando un hijo.

-Bueno ¿y qué se supone que yo haga, Julieta?

-Pedro ¿estás bromeando? –el temblor se traspaso hacía sus labios.

-Julieta tengo que viajar Nueva York, lo siento. –fue por su maleta y volvió hacía la puerta, ella no se había movido, él bufó.

-Eres tan estúpido, Alfonso –dijo al momento en que lo fulminaba con la mirada.- El problema aquí, es que este bebé que está creciendo en mi vientre ¡puede ser tanto tuyo, como de tu maldito hermano gemelo que está en coma! ¿Eso responde a tu “y”?

Pedro palideció, la fiesta… esa noche en que ella lo había drogado.

-Tú…

-Sí, yo dormí con Fede cuando el volvió de Nueva York y también estuve contigo esa noche… ¿recuerdas?

-¡No! ¡Sigo sin recordar nada de esa noche!

-Pedro yo no mentiría con esto.

-Claro que lo harías, tu quieres el apellido Alfonso ¿cierto? Harías lo que fuera por obtenerlo, hasta acostarte con alguien más y cargarnos el bebé a nosotros.

La palma de ella chocó contra la pálida mejilla de Pedro, haciendo un fuerte sonido, él se acarició esa parte después, ¿ella estaba diciendo la verdad? Lucía ofendida…

-Te juro por lo que más quieras que no estoy mintiendo, Pedro… estoy aterrada.

Alfonso pasó las manos por su cabello, desesperado –Entra –la invitó a pasar- Voy a llamar al aeropuerto para cancelar mi boleto.

Después de llamar se sirvió un vaso de agua, aquí había demasiadas complicaciones. John lo mataría por no llegar a Nueva York… Él quería ver a Paula. A su Paula.

Podía recordar el momento en que ella le entregó su pureza… Su virginidad. Aún no podía comprender como alguien tan hermosa y dulce como lo era Paula no había podido conseguir a alguien a quien entregarse…

Tal vez jamás había encontrado al indicado. Aunque él tampoco era el “indicado” cuando pasaron las cosas…

Ni tampoco lo era ahora… Un hijo. Un bebé que podía ser de él… o de su hermano.

¿Cómo se resuelve algo así?

Lo peor de todo es que había engañado a Paula. En contra de su voluntad, sí, borracho y lo más seguro es que también drogado. Pero eso no borraba la infidelidad. Ni tampoco podía borrar aquellas dolorosas lágrimas de tristeza en el pequeño rostro de Paula.

¿Qué ocurriría si el hijo fuera de él?

Tendría que dejar a Paula. ¿Casarse con Julieta? ¿De nuevo?

Eso sería un horror de vida. Estaría separado de la mujer que ama y atado a la que odia. Pero también quedaba la posibilidad de que Federico fuera el padre… y él estaba en coma.

-Pedro… ¡Pedro estás tirando el agua! –despejó sus pensamientos y se dio cuenta de cómo el agua fluía fuera del vaso y llenaba la barra de la cocina, maldijo y paró mientras empezaba a limpiar. –Estás distraído. Te ah caído mal la noticia –no era una pregunta.

-Yo… creo que ya sé cómo podemos saber quién es el padre.

Ella se mordió el labio inferior –Realmente no sé si quiero saberlo.

-Me importa muy poco si quieres o no, a mi no me tendrás aquí esperando y volviéndome loco sin saber a quién pertenece ese hijo, vamos a ir a un hospital y te harás una prueba de sangre, así te dirán cuánto tiempo llevas embarazada, es sencillo, dormiste conmigo una semana –corrigió- casi dos semanas después que con Federico, si el hijo fuera de él, tendrías más de un mes y si el bebé fuera mío, apenas llevarías unas tres semanas.

Julieta empezó a enredar su cabello. -¿Qué haré si el nene es de Fede? Él está en coma.

-Se está recuperando poco a poco Julieta, ten fe en que pronto despertará.

-¿Tú la tienes?

El rubio asintió- Cada vez mejora más. Sé que pronto estará de vuelta con nosotros, Julieta no estás sola si ese hijo es mío –trago- yo me haré cargo de él, solo de él no de ti –aclaró.- Y si el bebé es de mi hermano, yo, por lo tanto seré su tío y mientras Federico esté en coma yo me encargaré de los dos.

-Eres un ángel –le dijo ella.- Gracias –murmuró mientras lo abrazaba, pero él la retiró.

-Prefiero que no haya contacto físico entre nosotros Julieta, quiero dejarte en claro que solo cuidare de ti por el bebé y que no siento absolutamente nada más que aprecio, no hay amor, ni siquiera cariño, si ese bebé llegara a ser mío quiero que siempre tengas en tu mente la idea, que de alguna forma u otra me violaste, porque no estuve contigo en mis cincos sentidos. Y quiero dejarte muy, pero muy claro, que amo a Paula y no voy a soportar que la insultes o le hagas daño.

La oji-verde tensó la mandíbula y murmuró algo entre dientes que Pedro decidió mejor ignorar.

-Vamos, quiero quitarme esta duda ya.




Ella ocultó su cabeza entre el cabello de Pedro después de recibir la noticia y empezó a sollozar calmadamente.

-Gracias, Doctor –murmuró Pedro al momento en que salían de la consulta. -¿Estás bien? –le preguntó.

Ella negó y siguió aferrándose a él, por un momento quiso alejarla pero era un esfuerzo imposible, suspiró.

-Julieta un embarazo no es el fin del mundo. –estaba aliviado y feliz de que el bebé no había resultado ser de él.

-Parece serlo cuando el padre de tu hijo está herido y en coma.

-Ya te dije que Fede despertará.

-No puedes estar seguro.

-No, nadie puede estar seguro de nada, yo no decido quien despierta, quien vive o quien muere, solo te estoy pidiendo que creas ¿de acuerdo?

Julieta empezó a acariciar su tatuaje –Claro, “believe”.

Él asintió sonriendo, y después la apartó -¿Qué habíamos quedado sobre el contacto físico?

Ella apartó su mirada de la de él y se encogió levemente, Pedro pudo pensar en cómo un embarazo puede cambiar a las personas… Julieta  lucía mucho menos venenosa, pero él aún sabía que guardaba esa maldad dentro de sí y le daba miedo que en cualquier momento la usara para dañar a Paula.



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MILES DE GRACIAS POR TODOS LOS COMENTARIOS, SON UNOS GENIOS TODOS!! =)
GRACIAS POR LEER!! ♥

2 comentarios:

  1. buenísimo!!! seguí subiendo.

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  2. Siempre Julieta en el medio, por favor!!! Menos mal que el hijo es de Federico!!! Una buena jajaja. Qué le dirá el hermano de Pau? Muy buenos capítulos!!

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