Día de San Valentín.
Arregló su cabello nuevamente. Seguía sin estar convencida de cómo lucía. Después de haber regresado a la cabaña Fede le avisó que a las 8:00 la recogería un carro y la llevaría al lugar donde festejarían esa noche de San Valentín.
Eran la 7:50, y aún no podía aplacar su cabello, lo había cepillado tantas veces que se encontraba muy esponjado y no se le ocurría ninguna manera de poder peinarlo, llevaba un vestido rosado y muy ligero (Fede lo había especificado así) unos zapatos de encaje blanco que combinaban con un listón enredado en la cintura. Decidió solo hacerse una pequeña coleta sencilla y salió de la casa.
Pronto un auto negro la recogió por enfrente de la choza, el viaje fue corto y cuando llegaron Paula quedó fascinada, estaban en una playa… que sorprendentemente se encontraba sola, tal vez era privada pero ella no estaba segura. Se deshizo de sus zapatos y caminó siguiendo la ruta que las velas le marcaban, llegando así al destino: un tramo de arena cubierto con varios almohadones y cojines, vino, panes y fruta, una pequeña fogata, y la maravilla principal… luciendo solo unos pantalones blancos, viéndola de pies a cabeza con esa mirada tan característica de él.
-Fede esto es precioso – Por un momento Pedro se mostró confuso al escuchar el nombre de su hermano, pero luego recobró la compostura y recordó que todo esto era una farsa.
-¿Te gustó? –preguntó.
-Es realmente bello –soltó en un suspiro.
-Nada comparado con tu hermosura, tu belleza está opacando todo esto –Alfonso se puso rojo de pena, eso no estaba en el plan. Salió de su boca nada más ¿Desde cuándo elogiaba a las mujeres?
Paula sonrió y tomó asiento sobre las almohadas.
-¿Preparaste todo esto tu solo?
-Bien… podría decir que alguien me ayudó –todo había sido idea de Federico, también había sido pagado con dinero de Federico, así que bueno… él era Federico ahora, la idea había sido suya entonces.
La chica se recostó un poco y miró hacia el cielo, estaba muy oscuro y lleno de estrellas, cerró los ojos por un momento.
-¿Estás pidiendo un deseo? –le preguntó él.
-No, no hay estrellas fugases.
-¿Y solo se piden cuando hay? -Paula asintió.- Eso es tonto, si quieres pedir un deseo, pídelo; Dios es el que los cumple… no las estrellas.
La morena sonrió –No necesito pedirlo, fede. Tengo todo lo que quiero –juntó su mano con la de él- ¿Y tú?
Él lo único que deseaba era poder decirle su verdadera identidad, pero no podía.
-Paula ¿Qué opinas de las mentiras? –dijo de repente.
-¿Y eso que tiene que ver?
-No sé. Simple curiosidad. Ayer dijiste que cuando amas a alguien, perdonas todos sus errores… ¿perdonarías una mentira?
-Depende –murmuró mientras levantaba los hombros.
-¿De qué?
-No sé, de muchas cosas. Depende de quién me mienta, y cuál sea su motivo, depende de cuánto lo ame. –hizo una mueca- ¿Podemos hablar de otra cosa?
-¿Cómo cuál?
-Cómo de que te irás en una semana…
-¿Tienes hambre?
-No cambies el tema.
-No lo hago. Es que yo si tengo hambre –se inclinó y tomó las copas mientras las llenaba de vino, le entrego una a ella y empezó él a beber de la otra. – ¿Te parece si calentamos malvaviscos en la fogata?
-Fede…
-Por favor –la paró- también es doloroso para mí hablar de eso. Paula solo te quiero decir una cosa, puede que ese viaje me cambie un poco, no solo físicamente, tal vez mi actitud hacía ti cambie… pero quiero que sepas que para mí, para el verdadero yo, para mi corazón estos pocos días han sido muy significativos y te quiero mucho, de verdad. Nunca dudes eso. –le alzó la barbilla y depositó un beso en sus labios, esperaba que esa pequeña platica la preparara para cualquier situación que tuviera cuando Federico volviera a tomar su lugar.
-Después de terminar la fruta y el pan, empezaron a calentar los malvaviscos junto a la fogata y a hablar de cosas con poco sentido, en un momento ambos se callaron y el silencio se apoderó de la noche, aunque no era un silencio incomodo Paula decidió romperlo, una pregunta le venía rondando la cabeza desde que se casaron.
-fede.
-¿Sí? –Pedro la acercó más junto a él, le gustaba mucho sentir su cuerpo cerca del de él, le daba mucha paz.
-¿Por qué desde que nos casamos no me has dicho que me amas?
Alfonso tensó la mandíbula y miró a la mujer al lado de él, que lo veía con ojos temerosos e inseguros, jamás le había gustado mentir acerca de el amor, pero no podía permitirse dañar a Paula.
-Porque mis sentimientos hacía ti van más allá que el amor-musitó.
-Entonces dilo –continuo ella.
-¿Decir qué?
-Dime que me amas.
Pedro suspiró hondamente y la besó, tratando de hacerla olvidar ese tema, pero después de algún tiempo ella lo alejó de él.
-Dilo. –pidió. –Por favor, para mí es necesario.
Él tomo aire y apretó su muñeca. Después tomó las mejillas de Paula que instintivamente puso sus pequeñas manos en el pecho desnudo de él y rozó el tatuaje que tenía en el pectoral derecho.
-Te amo –Soltó lentamente y sorprendido se dio cuenta que las palabras no resultaron forzadas… para nada.
Paula soltó un suspiro aliviada de escuchar aquellas palabras que esperaba desde hace tiempo.
Se concentró de nuevo en la boca que tenía frente a ella, rosada y suave, capaz de hacerla sonreír, llorar, enojarse y hasta curar su fobia más grande… todo en un mismo día. Se acerco y junto sus labios con los de Fede mientras pasaba las palmas de la mano sobre todo su torso.
Otra pregunta se apoderó de su mente.
-¿Puedo preguntarte otra cosa? –murmuró después de alejarse un poco de él, pero no lo suficiente, aún tenían sus frentes pegadas.
Pedro soltó aire e hizo un puchero- Creo que es mi turno ¿no? Tú me has hecho tantas preguntas…
Paula se acurrucó entre los músculos de fede, mientras él besaba el cabello de ella y lentamente se recostaba sobre los cojines.
-¿Te parece si jugamos a las 10 preguntas?
Alfonso gimió -¿10? Son demasiadas ¿Qué te parecen 3?
-7 –regateó ella después de reír.
-5, y es mi última oferta –propuso él.
-De todos modos solo necesitaba cinco –mostró su pequeña lengua hacia su esposo, como una niña haciendo berrinche a su papá.
Pedro sonrió.
-Empiezo yo. –Apretó sus brazos alrededor de ella y susurró junto a su oreja -¿Te has enamorado más de mí en estos días? Me refiero a que… ¿estás enamorado del que era antes de la boda, como tu novio o te gusto mas como esposo?
-Te amo a ti –dijo- No hay diferencia entre una y otra época.
-No, sí hay cambio. Sé sincera.
-Honestamente –Pedro cerró los ojos, no estando seguro de querer escuchar la respuesta- me eh enamorado mucho más del que eres ahora, te has vuelto más gracioso.
-Y más apuesto –alardeó.
Paula volteó a verlo y le dio un pequeño beso –Muchísimo más guapo –murmuró mientras veía como él se ruborizaba- Siguiente pregunta.
-¿Tu lugar favorito en el mundo?
-Me gustan los climas fríos, así que elegiré Canadá.
-Mis abuelos son canadienses –musitó Pedro, perdiéndose en algunos recuerdos.- Bien continuemos… En el avión me dijiste que tenías 3 hermanos mayores, háblame de ellos.
-Los 3 son hombres, te imaginaras cuánto me han consentido–Alfonso sonrió, pensando cómo Paula en realidad no era un niña mimada superficial sino todo lo contrario-El más joven de todos, pero aún así más viejo que yo es Charlie, bueno él se casó hace 2 años y vive en Londres con su esposa, tienen una bebé de 1 año llamada Emily, es una preciosura.
-No sabía que ya eras tía.
-Pues sí lo soy, la última vez que vi a mi sobrina fue hace 2 meses, la extraño mucho. –se aclaró la garganta y continuó- El siguiente es Thomas, a él lo conociste en la boda ¿lo recuerdas? –el rubio asintió- él es técnico en computación y nos ayuda en las oficinas Chaves, tiene una novia muy amable. Y ya sabes quién es John, él es el mayor de todos nosotros, me ha cuidado desde que –pasó saliva dificultosamente- desde que mis padres fallecieron, sabe todo de mí, es mi hermano favorito –inclinó su cabeza un poco para mirar a Pedro- no se lo digas a los demás.
-No lo haré. ¿Color favorito?
-Azul turquesa –respondió.
-Casi podía jurar que responderías rosa –pronunció débilmente mientras acariciaba la tela de su vestido.
Paula rió- Última pregunta.
Pedro hizo una mueca, inseguro si preguntar lo que quería o no…
-¿Cómo nació tu fobia hacia las alturas?
Sintió como Paula se puso tensa entre sus manos y tomó aire –Hace 4 años, en la víspera de navidad mis padres cumplían más de 25 años de casados, tomaron un vuelo hacía las Bahamas, para festejar, yo tenía 21 años, aún no era lo suficientemente madura –contuvo un sollozo- llamaron 1 día después ¡1 día después! Para decirnos que el avión se había estrellado y que –ella empezó a llorar- No había sobrevivientes. Desde ese día no me han gustado los aviones y tampoco soy aficionada del mar, no culpo a las Bahamas ni tampoco a la aerolínea, mucho menos al piloto, él también falleció. No hay culpables en esa clase de cosas, solo que… ellos eran tan felices, estaban tan enamorados el uno del otro, John dice que tal vez estaban destinados a morir juntos, que no hubieran soportado la muerte del otro por separado.
-No debí haberte preguntado eso Paula, perdón –se sentaron por un instante hasta que la morena pudo calmar su llanto.
-No, no, era necesario que lo supieras –lo besó- Ahora siento que tenemos una conexión más profunda.
Y Pedro también sentía lo mismo.
-Es tu turno, prometo responder sinceramente.
Paula lo abrazó, era el momento para responder todas sus dudas
-¿Cuándo te has tatuado? ¿Y qué significan tus tatuajes? No tienes que decirme el significado de todos obviamente… solo de los que desees.
Pedro se aclaró la garganta, esperaba ya que alguna pregunta tuviera que ver con eso –Está bien, solo te digo que esas cuentan como dos preguntas.
-¡Hey, que malo! –Gruñó ella.- Como sea, solo responde.
-Casi todos son de mi adolescencia, de alguna manera fueron ataques de rebeldía, pero aún así hay varios que significan mucho para mí, este pequeño de aquí –señalo su brazo derecho- es una letra japonesa, significa música, la música a formado parte de mí desde que era un chiquillo –después señalo su cadera- Este significa libertad, nunca me ha gustado estar atado a cosas -Paula frunció el ceño, pensando en que el matrimonio era una atadura de alguna forma- ¡Oh! No lo tomes a mal, el matrimonio no es algo a la fuerza en mi caso –mintió- Luego está Jesús en hebreo, mi abuelo era cristiano y bueno yo también lo soy –se refirió al que tenía en las costillas izquierdas.- Los demás tampoco varían mucho.
Paula dirigió su mirada a uno de los más visibles, que no tenía antes de la boda -¿Qué hay de aquel? “BELIEVE” No lo tenías antes de casarnos.
-Me lo hice en el viaje –volvió a mentir-. Solo ya sabes, “CREE”, supongo que solo es un recordatorio para mí. Siguiente pregunta.
-¿Tu lugar favorito?
-Copiona –bromeó él- Mi lugar favorito… sería aquí.
-¿Enserio?
Él asintió- Cuando era pequeño mi abuelo me traía a su cabaña, en realidad me enseñó a nadar en el lago que tenemos en frente, hacíamos campamentos y muchas fogatas –se perdió en el pasado- Este era nuestro lugar. Solo nosotros dos, nadie más.
-Él…Él está –empezó a decir paula.
-¡No! ¡No, él no está muerto! Solo nos hemos distanciado.
A Chaves le hubiera encantado preguntarle por qué pero no quería gastar sus preguntas. Le preguntaría después.
-¿Sabes por qué es mi lugar favorito también? Porque ha sido testigo de cuanto cariño te tengo, y porque ahora estoy aquí, contigo y nadie puede borrarme esta sonrisa de la cara. –continuó Pedro.
Alfonso acercó sus labios y se adentró a la boca de ella, saboreándola, como nunca antes, se le estaba volviendo una adicción eso de tocar sus labios, pero es que cada vez que lo hacía todo su cuerpo se llenaba de algo, no sabía como describirlo, se separaron y Paula siguió:
-Un tatuaje significa música ¿no es así? ¿Compones música?
-Eh escrito 2 o 3 canciones, pero la verdad son un asco.
-No lo creo- lo animó ella.
-Creo que en lo que soy bueno es con la guitarra. Última pregunta.
-¿Es la última ya? Ok, se me fue mi inspiración para preguntar… así que te robaré otra a ti –Pedro soltó una carcajada, esperando que le preguntara sobre su color favorito, pero la pregunta que salió de la bonita boca de Paula lo dejó helado.- Me habías dicho que tenías un hermano, Cuéntame de él.
Levantó las cejas en un signo de sorpresa. Ana había dicho que paula no sabía nada acerca de Pedro, que Federico nunca le había hablado de él.
¿Le había mentido? ¿O es que fede le había ocultado eso a ella?
-fede… ¿federico pasa algo malo?
¿Era hora de decir la verdad?
-Tengo un hermano –dijo en un tono bajo- Un hermano gemelo.
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2 CAPÍTULOS!! GRACIAS!!♥
Buenísimos los 2 caps!!!!!
ResponderEliminarBuenisimo,me encanto.
ResponderEliminarMuy buenos!! Se animará Pedro a decirle la verdad? Qué intriga?
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