domingo, 26 de enero de 2014

Capitulo 18



Hawái.

Cuatro días. Cuatro días sin Fede, cuatro días sola. Realmente no había imaginado pasar así su luna de miel.

En su primera llamada el dijo que intentaría llegar en su cumpleaños.
Hoy le dijo que lamentablemente no lo haría.

El primer cumpleaños de su esposo… y estaban separados.

Suspiró hondamente y se hundió en el sillón, después de haber encontrado las fotos un ataque de culpabilidad le había llenado el pecho. No había tocado esa caja desde hace 3 días. ¿Desconfiar de su propio esposo? ¿De Fede? ¿Del hombre con los ojos más preciosos y con la mirada más brillante?
No podía… no debía. En especial con tan pocas semanas de casados.

Hoy se había decidido por fin. Él cumplía treinta años y ella no podía aceptar que pasara su cumpleaños solo.

Mañana tomaría un avión y más tarde estaría en casa de su esposo, frente a frente con él en California.
Tal vez hasta podía conocer a su madre o a su hermano…

***

Los Ángeles, California.

¿En qué de lío se había metido? Nueve de la noche y aún no tenía algún estúpido disfraz para ponerse. El podría haber estado encantado de dejar a julieta plantada y esperando por él en la fiesta, pero sabía que podría perder demasiado si lo hacía.

Volvió a echar un vistazo a sus ropas, sabiendo ya que no encontraría nada apropiado para ir.
No quería ir, no estaba de humor para fiestas.

Temprano su madre le había llamado diciendo que se tendría que quedar unas semanas más, hasta que el estado de fede mejorara. Quería pasar su cumpleaños con Paula, junto a ella, abrazándola, oliendo su cabello, rozando su piel y besándola, besándola hasta que alguno de los dos se quedara sin labios.

Añoraba tenerla entre sus brazos nuevamente.

Recordaba su pequeña voz quebrada y baja mientras él le daba la noticia, ella había dicho que no le afectaba… pero realmente se oía devastada.

Y ahora seguían distanciados, ella… de seguro aburriéndose y él… preparándose para ir de fiesta con el mismísimo Lucifer.

Lo más seguro es que la maldita iría disfrazada de bruja o de ogro.

Rebuscó ahora en lo más profundo de su armario, encontrándose con un smoking blanco, no recordaba de donde había salido… solo debía conseguir una máscara, si tenía suerte algunas alas y estaría listo.

Sacó el traje cuidadosamente, sorprendiéndose del buen estado en que se encontraba, se vistió cuidadosamente, descifrando la mirada de julieta mientras le hacía la invitación, era una mirada maligna… llena de perversión, y eso no indicaba cosas buenas, tenía que medirse esta noche, un pequeño error y todo se iría a la mierda.

Cierra su equipaje con sus pertenencias desacomodadas adentro, saca la foto que tiene de Paula , esa que su madre le dio hace más de 2 meses. Aunque no quisiera admitirlo, estaba experimentado mucho más sentimientos de los que se había permitido… y de los que le había permitido Ana.

Dio un pequeño beso a la foto y la posó sobre el pequeño mueble al lado de su cama, después se dirigió a una tienda para buscar los arreglos del disfraz, la fiesta era en media hora.


~°~

Las lucen parpadeaban duramente, la música taladraba sus tímpanos y varios colores iluminaban los diferentes rostros dentro del bar ‘Paraíso’, aún no había visto a Julieta ¿Cómo la reconocería en un lugar lleno de gente disfrazada?

Las alas le rozaban la nuca, realmente era muy molesto. Le daba picazón.

-¿Irónico, no lo crees? –Pedro dio la vuelta encontrándose con una diabla vestida completamente de rojo, no se sorprendió… ella y Satanás no se diferenciaban demasiado.

-¿A qué te refieres? –levantó la voz para hacerse escuchar sobre la ensordecedora canción.

-Ay Pedro –jaló de su saco- Eres un ángel, yo soy una diabla, es irónico… ya que venimos en pareja.

-¿Pareja? Yo no vengo en plan romántico contigo, Julieta.

-Esto es una cita, Pedro –gruño ella.

Está loca, pensó él.

-Estoy casado –levanto su mano izquierda, sacudiendo su largo dedo anular mientras el circulo dorado sobresaltaba de la piel bronceada de él.

-Sácate eso –arrancó rápidamente el anillo de su mano y lo puso en el bolsillo del pantalón de Pedro.

-¡¿Cuál es tu problema?!

-Mi problema es que ahora estás conmigo, en una fiesta, en una cita. Tu esposa está lejos de ti, y lo mejor de todo… es que ni siquiera es tu esposa, legalmente Paula Chaves está casada con Fede, no con Pedro.

-Bueno Pedro legalmente al parecer está en coma…

-Sí –Julieta hizo una mueca.- Los planes no están saliendo como ustedes planeaban ¿eh? Amo cuando esa clase de cosas suceden.

-Estás enferma, ¿nunca te has hecho algún examen mental? –murmuró mirándola detenidamente.

-¡Ja, ja, ja! Vamos, quiero que pruebes algo.

Empezaron a caminar hacía la barra entre el tumulto de personas, Pedro iba despacio sus alas se enredaban entre todos. Demasiado frustrante.

-Siéntate, en un momento regreso.

-julieta, no quiero tomar… -ella lo silenció.

-Vas a hacerlo, te juro que no te arrepentirás. –una sonrisa pecaminosa surco sus labios y a Pedro le dieron escalofríos.

Al poco rato volvió con 2 vasos con un líquido dorado ¿Qué era eso?

-¿Qué es? –preguntó.

-Solo bebe.

Pedro dio un trago, uno pequeño. Apenas tocó su lengua un gruñido en su estomagó pudo ser escuchado, y todo el bar empezó a dar vueltas alrededor de él, estaba mareado ¡con un solo traguito! Dejó el vaso sobre la barra mientras sus ojos se cerraban, esto no era normal… era casi imposible sentirse así con tan poco.

-¿Qué les has puesto a la bebida?

-Nada, Pedro –musitó ella.- Solo debes estar sensible ¿hace tiempo que no bebes?

-Yo soy bueno con el alcohol –su voz sonaba extraña… lejana-. Soy bueno para tomar, debo hacerlo en exceso para emborracharme.

-¿Te sientes borracho ya? –julieta acercó el vaso a la mano de Pedro- toma una vez más, tal vez solo fue el impacto, acostúmbrate.

-No –empujó levemente el cristal, pero se sentía demasiado débil, dio otro trago en contra de su voluntad –Sabe horrible –gimió.

-Acábate todo Pedro –pidió ella.

-¡No! –su cabeza estaba empezando a doler ¿droga? ¿Lo estaba drogando?

-Solo unos cuantos mililitros más, Alfonso. Tú puedes.

-No julieta, ¡aléjate! ¡Estás chiflada! –se levantó de su asiento dispuesto a marcharse pero al instante volvió a sentarse, si caminaba, se caería… estaba demasiado aturdido.

Julieta empezó a acariciar su brazo mientras lo ayudaba a alejarse del lugar, él no sentía sus pies ¿estaban flotando?

-¿A dónde me llevas? –pudo decir, esperando ser escuchado entre todo el ruido del lugar.

-Vas a estar bien –murmuró ella con voz ronca.

Pedro sintió arcadas y muchas nauseas, estaba drogado, era obvio… y al parecer no era una droga que te provocara éxtasis o alegría. ¿Las drogas hacían efecto tan rápido? Tal vez puso algo más en la bebida.

<<Vas a estar bien>> sonrió de lado. Estaba con Julieta… era obvio que esto no iba a acabar bien…


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DOS CAPÍTULOS DE REGALO!
GRACIAS POR LEER!♥


4 comentarios:

  1. NOOOOOOO que forra esa mina x dios! Julieta se tenia que llamar! muy buenos los 4 caps de hoy.. subi de eres mia ahora plis uno solito.. besos

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  2. buenísimo,seguí subiendo.

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  3. Por favorrrrrrrrrrr, qué intrigante, cada cap es más interesante que el anterior!!!! Espectaculares!!!! Gracias x subir 2 + Jesy!!!!

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  4. Noooooo, muy malo lo que sucede!!! Pobre Pau!!!

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