lunes, 27 de enero de 2014
Capitulo 20
28 de Febrero.
Mañana cumplía 30 años.
Era extraño, sentía como si fuese ayer cuando cumplía los 18, recordaba cuan mayor se sentía en esa época, ¿Qué pensaría el Pedro del pasado si viera al que es hoy en día? ¿Estaría orgulloso? ¿Estaría decepcionado? ¿Se golpearía en las bolas a sí mismo?
Sintió a Paula retorcerse al lado de él mientras seguía dormida. Los cinco días sin ella, habían sido una total tortura, la acercó un poco hacía él y olió su cabello mientras besaba su coronilla. Era preciosa.
Se acordaba de lo nerviosa que se había puesto ayer mientras hablaba con Ana, su madre, en cambio, había puesto su máscara seria, haciendo sentir a Paula más incómoda. ¿Ni siquiera pudo haber puesto una sonrisa? Para alivianar el momento, al menos. Quería tener su dinero, pero no estaba haciendo absolutamente nada para ganárselo.
De todas maneras, no lo obtendría. Ni ella, ni él. La fortuna se quedaría con los Chaves, porque a ellos les pertenecía.
-Pau, amor –susurró- pequeña levántate.
-No quiero –se quejó.-
-Vamos, princesa. Quiero llevarte a conocer California.
-Ya conozco California –volvió a retorcerse y puso la almohada encima de su cabeza.
-Pau, deja esa actitud. –Retiró la almohada- ¿No quieres pasear conmigo?, ¡estuviste encerrada en la cabaña por cinco días!
-Quiero dormir-gimió.- ¿Qué hora es? –preguntó mientras fruncía el ceño y abría sus ojos.
Pedro sonrió al ver sus ojos somnolientos, lucía tan bonita por la mañana, así sin maquillaje y con todo su cabello alborotado, con su espalda al descubierto.
Acarició el camino de su columna vertebral y la besó en la nuca.
-Las siete y media.
-Agh, es demasiado temprano. -Paula se sentó, cubriéndose con el edredón de la cama y dio a Pedro un pequeño beso. -¿Te pasa algo? –Él tenía la mirada pesada, como alguien que carga demasiadas palabras no dichas.
-No –murmuró él y acomodó un mechón del cabello de Paula detrás de su oreja. –Estoy contento de tenerte aquí conmigo.
-Por teléfono me dijiste que querías hablar de algo importante ¿Qué era? –suspiró pesadamente.
-Necesito resolver unas cosas antes de decírtelo ¿te parece? –ella asintió.
-No tardes demasiado… soy muy desesperada.
-Entonces… ¿sales a pasear conmigo?
-Sí, deja darme un baño y en un momento nos vamos. –salió de la cama aún enrollada en la manta, dejando a Pedro sin cubrir, le lanzó un beso y caminó hasta el baño, mas tarde se escuchó el chorro de agua cayendo y un leve canto angelical.
La sonrisa de Pedro se amplió. Tenía un buen plan para el día de hoy. Se había propuesto disfrutar cada instante con Paula, porque no podía estar seguro de volverla a ver después de decirle la verdad…
Media hora más tarde estaban listos, con una canasta con varias frutas y Pedro con su guitarra, irían de picnic.
Llegaron a un hermoso parque que estaba cerca, pocas personas estaban ahí ya que era un poco temprano, se sentaron cerca de unas flores y arreglaron el mantel, los sándwiches, las sodas y las frutas que traían.
-Te dije que era demasiado temprano -Paula estaba ruborizada, solo estaban ellos y más alejada una señora mayor dando de comer a unos pájaros.
-Así es mejor, no me gustaría que algún niño estuviera jugueteando a nuestro alrededor, o algún perro robándonos la comida.
Paula arrugó sus ojos-¿No te gustan los niños? –preguntó con un tono frío, su sueño siempre había sido ser madre.
-Define mejor tu pregunta. –pidió, mientras tomaba un trago al refresco.
-¿Quieres tener hijos?-Pedro se atragantó y Paula empezó a darle golpecitos en la espalda.
-¿Te refieres a ahora, en este instante?-cuestionó después de recuperarse.
-No, me refiero a en cualquier momento, ¿Qué pasaría si te dijera que estoy embarazada? –El rubio abrió sus ojos como platos, eso complicaría las cosas.
-¿Estas, estas embara-embarazada? –tartamudeó.
-No, Fede. No estoy embarazada. Solo imagínatelo ¿Qué pasaría? No reaccionarías muy bien…me doy cuenta. –estaba triste,Pedro pudo notarlo.
-No creo que sería un buen padre, eso es todo. Pero si estuvieras embarazada me quedaría a tu lado, Paula. No te dejaría sola, ni por eso ni por nada.
-Es porque eres mi esposo, un documento te obliga a quedarte a mi lado.
-Pau, ¿Cómo puedes pensar eso? Claro que no. Me quedaría porque amaría ver el brillo de tus ojos, y sería para mí un honor correr hasta la tienda para cumplir tus antojos. Y ¿te imaginas cuando tu pancita empiece a crecer? Me quedaría dormido acariciándola y hablando con el bebé. Y podrías cantarle a él, con tu voz de ángel tal como cantaste en la ducha esta mañana -Pau rió- y yo tocaría mi guitarra. –Los ojos de Pedro empezaron a humedecer, la idea de ser padre no sonaba tan mal- Y cuando naciera, me enseñarías a cambiarle los pañales, aunque al final lo terminarías haciendo tú, porque yo lo haría mal. Pau ¿puedes solo imaginar un bebé tuyo y mío? Sería la cosa más preciosa del mundo, tendría tus labios…
-Y tus ojos –sonrió Paula mientras fantaseaba con la criatura.
-Y tus pequeñas y rosadas mejillas –Pedro las pellizcó mientras hablaba.
-Y tu dorado cabello. –Dijo ella mientras le alborotaba la corta y rubia melena.- Se llamaría Federico…
Pedro frunció el ceño inmediatamente, saliendo de la ensoñación. -¿Federico?
Paula asintió, -Sí, como tú.
Él no pudo evitar hacer una mueca, por un instante había olvidado que no era Pedro el que estaba frente a Paula si no Federico.
-Me gustaría que llevara otro nombre. Pero creo que todavía no es momento para pensar en eso ¿verdad? -Paula sonrió negando, todavía no estaba embarazada. Aún no.
Paula tomó un sándwich y dio un mordisco, las palabras de Fede la habían puesto sentimental.
-Fede…
-¿Uhm?
-Quiero conocer a Pedro.
Pedro agradeció no tener nada dentro de su boca en ese instante, porque lo más seguro es que lo hubiera escupido.
-¿A a Pe-pedro? –frunció el ceño, no le gustaba tartamudear.
-Sí -Paula volvió a tomar un bocado de sándwich.- Mañana es tu cumpleaños ¿no es así? Y por consiguiente debe ser el cumpleaños de Pedro también ¿verdad?
Pedro asintió, de repente estaba muy asustado. Planeaba decirle la verdad a Paula, pero ahora… ahora ella estaba complicándolo todo demasiado y él lo único que no quería era perderla.
-¿No festejan sus cumpleaños juntos? –preguntó Paula un poco cohibida, Fede le había dicho que no se llevaba bien con Pedro…
-Ya no tenemos nueve años, Paula -murmuró él- Y aunque los tuviéramos, nunca hacemos nuestras fiestas juntos.
-Evadiste la pregunta de tu abuelo, ahora quiero que me digas por qué te alejaste de tu hermano.
-Paula...
-No, Federico. ¡Es que ya no sé quién eres! –Bufó- Cambias de personalidad cada día.
-Aún no puedes entenderlo…
-Creo que soy lo suficientemente mayor para entender varias cosas –dijo- El problema aquí es que tú me las estas ocultando.
El rubio se puso rígido, esto no estaba bien.
Paula estaba descubriendo todo, todavía no era tiempo.
-¿Julieta te dijo algo?
-¡No! –Gritó ella.- Ella no habló conmigo, pero si ella sabe algo entonces yo misma sacare la información si tu no me la quieres dar.
Pedro se pasó las manos por el cabello, el día relajante que había planeado se había ido a la basura.
-Dime entonces que quieres que te explique.
-Quiero que me expliques a donde se fueron tus lunares y cuando aparecieron los de tu ojo, quiero que me cuentes cómo pudiste en un mes hacerte más de 5 tatuajes, quiero que me digas como puedes ser tan diferente al Fede del cual me enamoré.
Él formo una línea tiesa con la boca ¿Paula no lo amaba?
-Has dejado de amarme –preguntó con la voz quebrada.- Tú... tú me habías dicho que estabas aún más enamorada del que era después de la boda.
-Y eso es lo que me confunde, Fede –respondió- El hecho de que siempre me respondes con preguntas, evadiendo cada respuesta, no es normal…
Él siguió callado.
-Sí, me enamoré más aún del que fuiste después de casarnos, pero eso me desconcertó completamente ¿cómo podía enamorarme de alguien que parecía estar conmigo a la fuerza? Parecías odiarme…
-Y-yo-gruño al darse cuenta que volvía a tartamudear- nunca te eh odiado.
-Responde a lo que te pregunté.
-No sé cómo explicarlo, Paula. –Empezó a rascarse el brazo, un tic nervioso, de seguro…- Yo siempre tuve estos lunares –apuntó cerca de su ojo- nunca cerca de la oreja.
-Yo recuerdo junto a tu oído, no podrás hacerme cambiar de opinión. Ahora dime por qué estabas mirando a mujeres en nuestra fiesta de boda.
-Paula, por amor de Dios, solo ve al punto. ¿Qué es lo que está pasando por tu cabeza?
-¡Ves! Siempre me respondes con preguntas, ¡es muy frustrante!
-Porque estaba aburrido, Paula.
-Ugh –se quejó.- yo también me eh aburrido a veces, Federico; y no por eso miro a otros hombres.
-Pero tú no estás enojada porque estaba viendo a mujeres en la fiestas, es algo más Paula, eh aprendido a conocerte. Algo te preocupa.
-Quiero saber con quién me eh casado –confesó por fin.
-Te has casado con Federico Alfonso.
Paula puso los ojos en blanco, después saco algo de su bolso y lo mostró frente a ellos.
-Entonces quiero que expliques “Fede” –Pedro pudo notar el tono burlón en la voz de Paula, fue como el que su madre usó hace unos meses.- por qué guardabas una cadena con el nombre de tu hermano.
Maldijo en voz baja, debió haberse deshecho de esa cadena mientras podía… pero no se había atrevido, era uno de los regalos que su abuelo le había entregado y del cual nunca se había separado, hasta el momento de la farsa.
-Dime, por favor –suplicó.- ¿Estoy casada con Federico o con Pedro Alfonso?
Supuso que ya no era necesario mentir ¿para qué? De alguna manera u otra, tarde o temprano…sabía que ella se enteraría.
¿Pero por qué justo ahora?
Al menos hubiera querido festejar su cumpleaños con ella.
-¿Estás segura que quieres conocer a Pedro? –preguntó con voz temblorosa.
-Segurísima- entonces él tomó aire y besó sus labios… tal vez fuera su último beso.
-Yo soy Pedro Alfonso.
-¡¿Tú qué?! –la expresión de sorpresa cruzó el rostro de Paula convirtiéndose automáticamente en una llena de horror.
Pedro trató de tomar su mano pero ella se apartó bruscamente.
-No me toques –el condescendiente tono que usó hizo que el corazón de él se estrujara. -¿Por qué? ¿Por qué harías una cosa así? ¿Qué buscabas? ¿Qué puede ser tan malditamente importante como para engañar a toda una familia?
El rubio se tensó.
-¡Respóndeme! –Chilló.- Engañaste a mis hermanos, a mis mejores amigos. ¡Me engañaste a mí! Todo este tiempo… no puedo comprenderlo. ¿Desde cuándo? ¿Desde cuándo empezó toda esta porquería?
Pedro abrió la boca, pero después la cerró, inseguro en qué decir.
-Fue en la boda ¿cierto? Ahora toda esa mierda de vida tiene sentido –los ojos avellana de Pedro se abrieron, sorprendidos, nunca había escuchado a Paula ser grosera- Tu cambio de cabello, tu crecimiento exprés, tus tatuajes… los piercings, la mirada fría y cansada, tu actitud bipolar, distante y molesta en cada instante. Entiendo ahora por qué me odiabas. Debió ser un horror casarse a la fuerza conmigo.
Alfonso negó con la cabeza.
Lo peor es que Paula no lo había dejado explicar nada, ella estaba sacando conclusiones precipitadas.
-No fue así- pudo decir débilmente.
-¿No fue así? ¿Entonces te casaste porque estabas locamente enamorado? No… no lo hiciste ¿cuál fue la razón, entonces?
-Mi madre…
-¿Ana? –él asintió.
-Necesitábamos dinero y tú…
-Y yo estaba llena de el por todos lados ¡claro! ¿Ese fue el plan desde un principio? Federico… ¿por eso el verdadero Federico salió conmigo? –preguntó a punto de echarse a llorar ¿nadie la había amado nunca?
-Federico…-suspiró- él estaba enamorado de alguien más.
-¿Quién?
-Julieta –respondió.
-¿Tú esposa?-ella se paró rápidamente y empezó a caminar de lado a lado. Eran demasiadas cosas por procesar.
-Ex esposa –corrigió- el motivo por el cual me alejé de mi abuelo y de mi hermano,-la morena quedó boquiabierta ¿justo ahora él decidía responder sus preguntas? –mi abuelo se enojó porque decía que ella no era una mujer buena.
-¿Tenía razón? –Pedro volvió a asentir.
-Julieta me engaño con Federico, después de divorciarnos, ellos dos fueron novios por 2 años, tuvieron una leve pelea y fue cuando él te conoció, pero se reconcilió con Julieta un poco después.
Paula cayó en llanto.
-Y fue cuando él se fue a su viaje ¿no es así? Y tú aprovechaste y tomaste su lugar. Sabías… sabías lo que era estar engañado, conocías el dolor del descubrimiento de una mentira ¿por qué provocármelo a mí?
-Porque antes no me importaban los sentimientos, ni los míos ni los de nadie. Cuando Federico desapareció, mi madre decidió contratarme.
-¡¡Te contrató!! –Gritó- ¿Y cuál era el plan? ¿Robarme? ¿Secuestrarme y pedir la recompensa a John?
-Nos hemos casado por bienes mancomunados, el plan consistía en divorciarnos después de un año y Ana y yo nos quedaríamos con la parte del dinero.
-¿Un año? ¿Enserio pensaban estafarme por un año entero?
-Fuiste mucho más inteligente de lo que creíamos, además yo ya no podía fingir.
-En ningún momento te vi intención de decirme la verdad, te la eh sacado casi a la fuerza.
-Ya no podía permitirme enredar más las cosas, yo te amaba.
-¡Tú no me amas!
-Pau, amor –ella chasqueó la lengua- se que suena estúpido, irreal y estoy seguro que ya no confías en mí, pero te amo, de verdad lo hago.
-Emma me lo advirtió. Ella presentía que algo no iba bien. No confió nunca en los Alfonso.
-Paula, escúchame…
-¿Aún la amabas? –Lo interrumpió- ¿Amabas a Julieta cuando te casaste conmigo?
Él exhaló profundamente.
-Sí, lo hacía. Más bien creo que estaba dolido, frustrado, odiaba cada parte de mí y cada molécula que me rodeaba.
-Y así me siento ahora, son unos malditos farsantes, tú, Federico, ambos, yo nunca pedí nacer rica Pedro, eso siempre me ha ocasionado problemas, privilegios injustos, amigos falsos y ahora, ahora un amor que no es de verdad.
-Ya te dije que…
-¡Y te eh escuchado! –Volvió a intervenir- pero no puedes pedir que crea en una falsedad tan grande –su voz se tornó grave, imitando a la de él.- ¡Oh, Paula, te amo! Por eso te eh engañado por todo este mes.
-nena, tienes que entender…
-¡NO! ¡Yo no tengo por qué comprender o entender nada, ahora quiero que me digas dónde está ese cobarde de tu hermano!
-Paula debes calmarte, estás entrando en un ataque de nervios y te puede hacer daño.
Paula tomó la guitarra de Pedro y la sacudió en el aire, dejando en claro que no le daba miedo romperla.
-Dime. –exigió.
-Baja eso, nena. Puedes hacerte daño. Es normal que estés paranoica después de una noticia así, pero debes respirar, vamos…
Lo siguiente fue algo no demasiado inesperado, ella estrelló el instrumento contra el prado convirtiéndola en pedacitos y haciendo que un sonido desafinado saliera de por la cuerdas, que automáticamente se estiraron hasta romperse.
-¡Paula! –gritó él.
-Haz roto mi corazón en trozos ¿por qué no eh de hacer lo mismo con tu guitarra?
Pedro no se inmutó, era obvio que ella estaba teniendo un ataque nervioso.
-¡Te exijo que me digas en donde está Federico!
-Paula, él está en coma.
El siguiente movimiento sí que fue inesperado, el pequeño y frágil cuerpo de su esposa se debilitó y Pedro pudo notar como un efecto de cámara lenta en aquel momento, él corriendo hacía ella, atrapándola entre sus brazos al momento en que Paula caía desmayada
------------------------------------------------------
DOS CAPÍTULOS....
ESPERO QUE LES GUSTE!!
BIEN LARGOS SON LOS CAPÍTULOS ASÍ QUE ESO AMERITA MUCHOS COMENTARIO NO? JAJA!
GRACIAS POR LEER!!♥
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Wow buenisimo los capitulos
ResponderEliminarWowwwwww!!!!!!!!! Espectaculares los 2 caps!!!!!!!!!!
ResponderEliminarMuy buenos cap, espectaculares!!! Pobre Pau!!!
ResponderEliminar:O y la verdad salio a la luz!!! Pero no quiero que pau siga sufriendo :( . Me encantaron los dos caps.
ResponderEliminar@nadiaa2012
me encantaron, espero leer el proximo capitulo
ResponderEliminar