martes, 28 de enero de 2014

Capitulo 23




Entró al pequeño cuarto temblando, tenía mucho miedo de volver a verlo; el doctor le había informado que desde que había entrado en coma no había presentado mejoría alguna, su cerebro seguía igual de inflamado y aunque sus heridas empezaban a sanar poco a poco, no mostraba algunas ganas de vivir. Pudo sentir como la sangre desaparecía de su cara al mirarlo tendido sobre la cama.

Un pequeño flashback inundó su mente: ese Federico sonriente y bronceado con una pequeña caja rosa entre sus manos, comprándole una preciosa blusa, su primera cita, ese momento en la montaña rusa y los momentos que vinieron después. Cuando él le propuso matrimonio. ¿Eso había sido una mentira? La propuesta lo era, él solo había querido casarse por dinero, más bien había sido obligado a casarse… ¿pero qué hay del café? ¿Y de la feria? ¿Todo ese día también fue una farsa?

-¿Alguien ha venido a visitarlo? –preguntó de repente. Tal vez Julieta…

-Su hermano vino ayer…

-¿Mi hermano?

El doctor soltó una risa –No, el hermano del paciente.

-Claro, Pedro.

-Se referirá a Federico.

-No –corrigió- Fede es el que está en coma.

-Señorita Chaves –pero después recordó como se había presentado Paula- perdón, señora Alfonso, creo que está confundida –le entregó los papeles que se encontraban a los pies de la cama.- este paciente está registrado como Pedro Alfonso.

Paula abrió los ojos al leer el papeleo ¡Falsificaron la carta médica!

-Maldito mentiroso –murmuró en voz baja.

-¿Disculpe?

-No, nada. Estaba hablando sola. ¿Podría dejarme con él un momento?

-Claro –sonrió.- regreso en unos minutos.

Caminó hasta poder posarse a su lado y toco las pequeñas manchitas marrones junto a su oreja.

-Aquí están… -sonrió levemente y luego poso un beso en ellas.

Así que mientras Pedro era Fede, Fede era Pedro, le estaba empezando a doler mucho la cabeza.
Dos hermanos gemelos, cada uno haciéndose pasar por el otro, uno para escapar con su novia y otro por dinero… bien, esto empezaba a sonar demasiado tele novelesco.

Una lágrima recorrió el rostro de Paula, ella maldijo en voz baja, odiaba estar tan sensible.

-Hola, Fede –empezó a hablar, sabía que él aún la podía escuchar. Tal vez lo podía motivar para que despertase, era un sueño vago… porque no era a ella quien amaba, si no a Julieta ¿Pedro también seguiría amándola a ella?

-Te extrañé mucho –continuó- Espero que estés soñando con algo muy bonito, pero –empezó a tartamudear- Fede y-ya es hora que despiertes, muchas personas te necesitan aquí –un sollozo demasiado fuerte escapó de sus labios. –Lo siento –se disculpó con él, y empezó a acariciar su pálido rostro- estás tan frío –musitó- yo sé que aún tienes tantas cosas por hacer, n-no puedes solo quedarte aquí Fede, tú tienes un futuro hermoso y… -frotó sus ojos- no estoy diciendo que será conmigo, tal vez con Julieta o con alguien más, será… será con quien tu decidas pero, por favor, por favor… despierta.

Empezó a admirar más de cerca su cara, afirmando una vez más todo: Pedro tenía lunares en su ojo y cuello, Fede solo en su perfil derecho.

Había sido tan ciega, ella se había dado cuenta de eso desde un principio… pero ¿cómo podía haber sospechado? Apenas el día de San Valentín había podido recordar aquella tarde un poco antes de que él le pidiera matrimonio, fue cuando Fede había mencionado a Pedro, vagamente… pero lo había hecho.

-Fede quiero que sepas que, si quisiste huir para no casarte conmigo, y ahora que estás en coma… no quieres despertar para no tener que afrontar todo esto –jugó con su cabello- tienes que saber que si despiertas nadie te reprochará nada, ni siquiera yo. Alfonso si no querías casarte conmigo, no debías hacerlo, pero supongo que lo hiciste por tu madre, yo… fede por favor lucha, lucha por salir de esto ¿ok?

Le brindó un pequeño beso en los labios… pero no sintió nada. Y entonces comprendió aquella frase que dice que sin amor, todos los besos saben a lo mismo. Cuando besaba a Pedro no podía parar de hacerlo…

-Feliz Cumpleaños, Fede; te quiero –le dijo y salió despidiéndose del doctor y encontrándose con John fuera en el estacionamiento.-

-¿Quieres ir al hotel? –ella negó.

-Necesito ir a otra parte.

-Ok. ¿A dónde?

-Al centro comercial.

-Bien, y después al hotel ¿de acuerdo? Necesitas descansar.

-No, después con Pedro.

***

Estaba devastado.

No podía hacer nada, estaba débil y casi estaba seguro que parecía un mapache, no había dormido absolutamente nada anoche…

Al menos la canción para Paula ya estaba terminada, solo faltaban algunos detalles aquí y allá. Si alguien le hubiera dicho hace meses que así pasaría su cumpleaños de seguro lo hubiera tachado de loco.

Necesitaba mucho a Paula. Ya no sabía qué hacer sin ella. Era ilógico pero lo único que pasaba por su mente era ella, las necesidades básicas habían quedado atrás, lo único verdaderamente importante era besarla, abrazarla y si no podía hacer eso… se conformaba con mirarla y poder decirle que había sido un tarado por engañarla.

El timbre interrumpió sus pensamientos y con una flojera máxima Pedro se paró a abrir la puerta.

-¿Qué haces aquí?

-Vengo a visitarte solamente ¿puedo pasar?

-No –gruñó.

-Que maleducado estás.

-¿Ya conoces a mi madre? –Bromeó él.- no entiendo enserio, te eh dicho mil veces que no me interesa tener ninguna relación contigo, gracias –le iba a cerrar la puerta pero ella lo detuvo.

EL rubio puso los ojos en blanco –Ya no puedes hacer nada para sobornarme, Julieta, Paula  ya sabe todo y está en sus manos el denunciarme o no.

-Yo también puedo hacerlo, Pedro. Usurpaste la identidad de mi novio.

Él volvió a rodar los ojos.

-Me excita mucho cuando haces eso –murmuró mientras lo rodeaba con los brazos y lo besaba, Pedro la apartó bruscamente.

-¡Maldita sea, no! ¡¿Qué no entiendes?!

-Pero ¿por qué?

-No eres Paula.

Julieta tenso sus labios, formando una línea tiesa.

-Ella tampoco es la gran cosa.

Alfonso cerró sus puños, la actitud de Julieta ya le estaba cansando.

-Solo vete ¿de acuerdo? –Pero ella volvió a tomarlo por sorpresa y jaló de su suéter juntando sus labios.

Un gemido de dolor se escucho detrás de ellos.

Él volvió a alejarse de Julieta encontrándose con dos ojos avellana viéndolo con horror.

-Pau... –logró pronunciar.

-Claro –dijo- Aparece ella, y yo… yo me vuelvo invisible para ti.

-No, nena…

Ella levantó una mano, callándolo.

-Solo, yo… no debí haber venido.-dejo un pequeño paquete en el suelo y retrocedió- espero que disfrutes tu cumpleaños junto a ella –seguido salió corriendo.

Pedro trató de seguirla pero Julieta lo impidió.

-Quítate del camino.

-No.

-Julieta vete.

-Necesito decirte algo.

-¡Por dios Julieta! Paula está huyendo…

-No puedo permitir que ustedes dos se reconcilien.

-¡¿Por qué?!  tú estás enamorada de Federico ¿no? Entones déjame.

-No, Pedro.

-No me hagas usar la fuerza, si yo quisiera pudiera quitarte de aquí, pero no quiero hacerte daño.

Ella se apartó del camino lentamente… como fuera, él ya no la alcanzaría.

-Eres una maldita –murmuró él, mientras salía y recogía la pequeña caja del piso y la abría, la cadena con su nombre y un sombrero venía adentro, junto con una tarjeta en donde pudo identificar la delicada caligrafía de Paula.

Feliz Cumpleaños, Pedro.

No había nada más.


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ustedes querían otro capitulo, acá tienen un capitulo más! jaja! ustedes lo pidieron! =)

hasta mañana!!
GRACIAS POR LEER!♥


4 comentarios:

  1. buenísimo el capítulo!!!

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  2. Gracias x subir un cap más, pero x favor que se encuentren y arreglen rápido Pau y Pedro!!!!!

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  3. Quiero llorar. Paula no se merecía esto. Es muy atrapante esta novela. Gracias y alguna vez haz maratón

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  4. el final de este capitulo me hizo llorar!!! no quiero que pau sufra!!! Me encanta la novela!!!
    @nadiaa2012

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