jueves, 23 de enero de 2014
Capitulo 9
Hawái; 7 horas antes del día de San Valentín.
-Bienvenida a Hawái, señorita –Pedro extendió su brazo entregándole la mano para entrelazar sus dedos mientras bajaban los escalones del avión.
-Aún no puedo creer que me haya quedado dormida durante el vuelo, la primera vez que volé Kevin me tuvo que pegar prácticamente al asiento para que no fuera a preguntarle a la aeromoza por milésima vez si el avión se estrellaría -Pedro soltó una carcajada al escuchar la historia, estaba agradecido que él no hubiera tenido que tomar medidas tan desesperadas.
Su viaje había sido mucho más tranquilo que lo que él esperaba…
Después de una buena guerra de besos pararon porque Paula había tenido hambre, entonces pidieron algunos refrescos y botanas y se enfrascaron en una buena plática donde él pudo conocer un poco más la vida de ella, en algunos instantes Chaves se le quedaba viendo confusa y solo le decía: <<eso ya lo sabes Fede, no sé por qué te haces el tonto>> Y es que Pedro no se hacía el desentendido, no era su culpa que ni su madre ni su cobarde hermano le dieran alguna característica, anécdota, hobbies o cosas favoritas de Paula.
Unos minutos más tarde Paula había caído dormida sobre el hombro de él, por el resto del viaje Pedro tuvo siestas pequeñas nada que durara más de 15 minutos, cuando despertaba se dedicaba a acariciarle las mejillas y el cabello a Chaves mientras veía sus parpados temblar levemente y su pecho elevándose mientras respiraba.
Había sido un viaje muy largo, pero ella se comportó como si su fobia no existiera.
-¿Quién es Kevin? –preguntó poco después de darle la dirección al conductor del taxi.
-Kevin es mi mejor amigo.
-Pensé que lo era Emma.
-Ella es mi mejor amiga.
Pedro sonrió.
-No recuerdo haberlo visto en la boda… ni en la fiesta. ¿Me lo presentaste?
-No, el está en Europa.
-¿Sabe que te has casado?
-Sí, lo sabe. Me mando mucho amor desde allá, dijo que aunque quisiera no podía venir a conocerte, pero que por lo que yo le eh contado le caes muy bien.
-Oh –se sorprendió, queriendo saber que habrá dicho de él… más bien de Fede- cuando vuelvas a hablar con él asegúrate de decirle que me encantaría conocerlo.
-Lo haré.
-Sabes Paula, creo que deberías recostarte, el viaje tardará un poco.
-No tengo nada de sueño, ¿El hotel está muy lejos?
Hizo una mueca-No vamos exactamente a un hotel-.
-¿Enserio? ¿A dónde entonces?
-Es una sorpresa –puso su brazo alrededor de Paula y la apretó junto a él.
Poco después oyó su respiración alentarse y la encontró dormida sobre su pecho, bajo su cabeza a sus piernas para que estuviera mucho más cómoda y la admiro mientras soñaba; durante el vuelo ella se había metido en varios de sus sueños.
~°~
-Hasta aquí llego yo, señor.- Pedro despertó bruscamente provocando que Paula también lo hiciera, estaban frente al camino que llevaba a lugar donde pasarían las próximas dos semanas.
Sacó su cartera rápidamente provocando que la cadena incrustada con su nombre cayera al piso, Paula se estiró para alcanzarla.
-¡No! ¡No la toques! –ella se paró rápidamente y lo miró con los ojos abiertos ¿le estaba gritando por tratar de recoger su cadena?
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
Pedro se agachó rápidamente y tomo la cadena metiéndola de nuevo a la cartera, pagó al taxista e hizo que Paula saliera del taxi rápidamente.
-No entiendo, Federico. Yo no me iba a robar la cadena o algo por el estilo, solo la estaba recogiendo para entregártela a ti.
-No toques mis cosas ¿entiendes? –la miró con ojos amenazadores- jamás.
Empezó a caminar mientras Paula lo seguía de cerca.
-Estamos casados –le gritó- lo mío es tuyo, lo tuyo es mío.
-Este caso es diferente –gruñó él- lo mío es mío. Quédate tú con lo tuyo.
-¿Eres bipolar acaso? Tus cambios de humor me confunden mucho, Federico.
-¡Deja de llamarme así! –le gritó.
-¿Entonces cómo te llamo?
-¡Pe…!-calló rápidamente al darse cuenta de la tontería que iba a cometer.- Solo deja de hablarme, me refería a que quiero que dejes de hablarme.
-¡¿Entonces toda nuestra luna de miel seré muda? –preguntó sarcástica.
-Ay por favor, deja de ser tan inmadura.
-Esto no es lo que yo esperaba para nuestro primer día en Hawái.
-¿Qué? ¿Acaso debería cargarte en mis brazos? –gritó recordando como ella le había reclamado la primera noche después de la boda.
-¿Quién es el inmaduro ahora?
-Sigues siendo tú- respondió el mientras paraba frente a un lago.
Paula estaba lista para golpearlo en la cara, pero se quedó quieta al ver en donde se hospedarían… era una cabaña.
La misma cabaña con la que soñó hace 5 meses.
Hawái; 5 horas antes del día de San Valentín.
Paula se congeló totalmente, la cabeza le daba vueltas, provocando un mareo horrible que no le ayudaba a pensar, sintió la mirada de su esposo sobre ella, inspeccionando su expresión horrorizada.
Todo era idéntico, el lago… tan inmenso y transparente como lo recordaba, los árboles igual de altos y escalofriantes, la cabaña… con una chimenea en la parte superior… lo único diferente era el color del cielo, en su sueño todo era gris, frió, le hacía parecer que un tornado arrasaría con todo en cualquier instante; en cambio ahora estaba despejado, sin una nube ni ave que lo desequilibraba, y azul, un azul que daba la impresión de ser artificial.
Oyó en alguna parte que los cielos de Australia eran los más azules de todo el mundo, pero el que la maravilla arriba de su cabeza era un cielo hawaiano y era el más hermoso que había divisado en sus veinticinco años.
“-El amor existe Paula, recuérdalo siempre y cuando me veas… recuérdamelo a mí.
<< ¿Cómo te reconoceré, si no he visto tu rostro?>>
-Tu corazón te dirá que soy yo.
<<No puedo confiar en ti>>
Entonces él rió. Tenía una risa preciosa.
-No te estoy pidiendo que lo hagas.”
La pequeña e intensa conversación que había compartido con el extraño embargó su mente, provocándole escalofríos, había pasado más de 3 días dándole vueltas al asunto, pero desde que había conocido a fede jamás le había vuelto a cruzar por la cabeza.
Era tan confuso todo.
-El amor existe Paula, recuérdalo siempre y cuando me veas… recuérdamelo a mí.
¿Eso quería decir entonces que Fede era el amor de su vida? ¿Qué debía recordarle que el amor existe?
Pero eso era absurdo, si Fede no creyera en el amor no se hubiera casado con ella.
Yo también necesito que alguien me salve.
¿Salvarlo de qué? ¿De su bipolaridad?
Volteó y se encontró con el rostro de él, aún esperaba que en algún momento sus lunares aparecieran, ella los había visto y acariciado tantas veces… era imposible que se hubieran borrado.
-¿Te vas a quedar ahí todo el día? –preguntó sin dejar de verla de la misma manera, traía el equipaje por un lado, pero seguía tomando posesivamente la cartera donde estaba la cadena.
-No –respondió ella.-Vamos.
Dieron vuelta al lago y rápidamente el instinto de meter los pies al agua la embargó, quitó su zapatilla y puso un pie sobre el agua, estaba mucho más fría de lo que se imaginaba, dio un salto apartándose.
-Aún es invierno, no lo olvides –murmuró Pedro.-Continua, apenas son las 7 de la noche y ya está empezando a oscurecer.
Llegaron a la puerta de la choza y entraron dejando las maletas a lado de la puerta.
Chaves se sorprendió, el interior era un espacio grandísimo y muy bien decorado, no recordaba cómo era en su sueño, no había podido fijarse en los detalles porque estaba estática a causa de un desconocido.
-Tu corazón te dirá que soy yo.
Me dirá que es él…
Cuando conoció a Federico lo único que había sentido era rabia, porque él había arruinado una de sus camisas favoritas y bueno el comportamiento que tenía ahora… tampoco era muy romántico que digamos.
Llevaban 2 peleas, y ni siquiera 48 horas de casados. Al terminar la semana, temía ella, tal vez estuvieran divorciándose.
paula no creía en el divorcio. Sus padres se habían amado hasta el día de su muerte, y ella quería un amor así.
-¿Fede? –lo llamó.
-¿Mmh? –se escuchó. Al parecer estaba en la cocina. Se dirigió ahí.
-Hey –lo encontró cortando fruta agresivamente, era una manera de desquitarse, pensó. Pero si seguía así terminaría por quedarse sin un dedo.
-¿Qué quieres? La habitación está arriba subiendo las escaleras hasta el fondo, hay un baño aquí abajo y otro arriba, aquí es la cocina, la alberca está por detrás, y la sala… bueno supongo que ya la viste ¿no?
Paula frunció el ceño-No quiero que estemos peleados. Mañana es día de los enamorados.
-¿Y? –dijo, restándole importancia.
-¿Y? ¿Lo estás preguntando enserio? Va ser nuestro primer Valentín, casados, va a ser mi primer día de los enamorados siendo la esposa de Federico Alfonso, va a ser tu…
-Ya entendí, ya. –Se le estaba haciendo costumbre eso de interrumpirla.- No tienes porque darme un sermón ¿Y que se supone que tenemos que hacer?
-No lo sé, eso debe de salir de la imaginación del hombre.
-¿Eso es algo feminista sabes? Todo el tiempo las mujeres se quejan de que somos unos machos, pero ustedes son las primeras en ser feministas, no entiendo por qué los hombres deben partirse el cerebro cuando es la mujer la que es romántica y solo piensa en corazones y maripositas.
-Eso no es cierto.
-¿Ves? En su mente, ustedes siempre tienen la razón.
-Yo solo quería un día perfecto. Un 14 de febrero único y especial.
-Si quieres ver una relación perfecta, entonces compra una película. Mañana te llevo a rentar muchas si lo deseas, podemos pasar todo el 14 de febrero viendo relaciones perfectas, en lugares perfectos, mientras personas perfectas se enamoran perfectamente ¡Pero entiende de una vez que ni yo, ni tú, ni nadie en la vida real lo es!
-¡Te odio! –gritó ella mientras la primera lagrima llena de dolor le bajaba por la mejilla, nunca le había dicho a nadie que lo odiaba, mucho menos pensó que la primera persona sería su esposo, aquel que amaba más que a su vida hace unas semanas, ahora era un extraño para ella…
Pedro dejó el cuchillo de lado, tratando de arreglar la estúpidez que había hecho, pero ya era demasiado tarde…Paula había salido corriendo por la puerta.
-¡Paula! –grito al verla alejándose entre la maleza de los árboles -¡Paula, vuelve!
Corrió tan fuerte como pudo, víctima de esos ataques de adrenalina que te poseen cuando alguien que quieres está en peligro y en pocos segundos sintió casi como si sus pies no tocaran el piso.
La zona de las cabañas era privada pero aun así había límites para cada choza y si paula entraba en otra casa podría encontrarse con perros guardianes, animales salvajes o algún psicópata que le quisiera hacer daño.
No permitiría que la tocaran.
Siguió corriendo hasta que su corazón ya no pudo más, sorprendentemente quedó justo en frente de la barda que separaba el terreno del otro ¿Paula la habría cruzado?
Sí, lo que ella quería era escapar de él.
-¡¿Paula, dónde estás?! –gritó, escuchando unos ladridos salvajes responderle y después un grito, el grito de Paula.
Saltó la barda, importándole poco los problemas en que se podía meter, tenía que salvarla.
La vio a pocos metros tirada sobre la tierra y divisó más lejos una sombra corriendo hacía ella, acercándosele.
-¡Paula! –ella voltea lentamente y entonces él se da cuenta de sus ojos vidriosos e hinchados, su nariz y mejillas rojas y su maquillaje corrido, estaba llorando.
La había hecho llorar.
Llegó a su lado y la abrazó fuertemente.
-¿Qué te ah pasado, princesa?
-Creo que me torcí el tobillo –tiembla entre sus brazos, mientras ambos sienten los pasos acercase más.
-No voy a dejar que nadie te haga daño –le dice.
-De eso te encargas tu solo ¿verdad? No necesitas de nadie para hacerme sentir miserable.
Algo dentro de Pedro da un buen tirón, como si le estuvieran machacando el corazón y el sentimiento de culpa lo consume entero, provocándole ganas de llorar también.- Paula...
-¿Quiénes son ustedes, y que hacen en mi territorio? Este es un espacio privado, tienen suerte que los perros tuvieran cadenas –el hombre frente a ellos miraba con odio a Pedro, era mucho más bajo que él… pero si se lo proponía podía matarlo a golpes.
-Lo siento señor, yo… yo me perdí y mi esposa solo estaba acompañándome, pensé que podría pedirle indicaciones, pero ella –la volteó a ver, ella lo miraba con los ojos muy abiertos.- ella se ha torcido el pie.
-Llamaría a la policía si no fuera por la muchacha ¿Cuántos años tienes pequeña, 20?-le preguntó a Paula, luego habló con Pedro- Más vale que no la traiga por la fuerza ¿Le has hecho daño? -Paula negó con la cabeza rápidamente.- Puedes decirme la verdad, no temas.
-Tengo 25 años, señor –musitó bajito- Fede es mi esposo y todo lo que le ah dicho es verdad, estábamos buscando ayuda y yo me eh torcido el pie.
-Bien –dijo, luego se dirigió al rubio - No te quiero volver a ver aquí ¿entendido?
Asintió e intentó ayudar a Paula a ponerse de pie, pero ella lanzó un gemido e instintamente se llevó la mano al tobillo.
-Me duele –chilló.
-Está bien, relájate –tocó su piel buscando alguna parte rota, pero no había- Gracias a Dios el hueso no está roto, pero debes descansar unos días al menos.
Tomó su cintura y después sus piernas y la cargó tal y como a un bebé.
Se alejaron a paso lento, mientras Pedro veía como ella todavía contenía algunas lagrimas, quiso cortarse las venas ahí mismo, nunca le había gustado ver a las mujeres llorar, mucho menos cuando él provocaba las lagrimas…Paula no merecía todo esto que había pasado.
Después de entrar a la cabaña, Alfonso subió las escaleras y la dejó sobre la cama.
-Voy a traerte un poco de hielo, hermosa –se estaba alejando cuando ella tomó su mano.
-No me dejes sola –susurró con la voz quebrada.
-Solo voy a bajar a la cocina, nena.
-No necesito el hielo, quédate aquí conmigo.
Él se puso de rodillas al lado de ella y besó su mano.
-Perdóname –murmuro con la mirada baja.
-Fede…
-¿Sí?
-Mírame –el subió la cara, conectando sus ojos con los de ella, que aún se encontraban húmedos.- Cuando amas a alguien, perdonas todos sus errores.
-¿todos? –repitió él, imaginando en un futuro ¿Ella lo perdonaría cuando le dijera que le había mentido? ¿Que era Pedro, no federico?
-Cada uno de ellos ¿Me perdonas por haberte dicho que te odiaba?
Él sonrió, la chica era una ternura.
-Oh preciosa –gimió conteniendo un sollozo-No tengo nada que perdonarte.
Subió encima de ella empezando a besarla y acariciando su cuerpo mientras apartaban sus ropas instantáneamente, entregándose y fundiéndose el uno con el otro…
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GRACIAS POR LEER!♥
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Paula es muuuy dulce, solo quiere ser feliz y amada. Pedro no puede ser tan duro con ella! Sube otro por favor
ResponderEliminarBuenisimo,segui subiendo.
ResponderEliminarBuenísimo este cap!!!!
ResponderEliminarMe encanta que el se este empezando a encariñar cn ella!!! Muy bueno el cap jesy :D
ResponderEliminar@nadiaa2012
Muy bueno el capítulo!! Está poniéndose linda la novela!!
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